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5 de noviembre de 2012

Playlist de la Despedida

Todo lo que empieza tiene que acabar y otros tópicos varios que suelen ser mentira pero que, en este caso, se cumplen. Ni mi colección de discos (especialmente si tenemos en cuenta que algunos grupos los llevo escuchando desde que tenía 15 años) ni mi anecdotario son ilimitados y, aunque me han hecho buenas sugerencias, el espíritu del blog no sería el mismo si tengo que improvisar las listas o no tengo nada que decir sobre ellas. 

Me alegra que la última lista de reproducción esté compuesta íntegramente por voces femeninas y digo que me alegra, no porque sea una lista de mujeres, sino porque creo que es muy bueno que no lo haya hecho a propósito: ha salido así. También hay que reconocer que es una playlist "moñosa" y "pavoncia" donde las haya... pero tampoco creo que haya mucha gente que no se ponga en ese modo cuando le afecta una despedida. 

Las despedidas son tristes cuando alguien se va y no queremos que lo haga, así que la mayoría de canciones de adioses se refieren a eso. "Baby don't go" es bonita a más no poder, triste y un gran cierre del primer disco de las Dum Dum Girls, aunque es una canción original de Phil Spector. Todo un clásico del "no te vayas todavía", igual que esta perla (me encuentro cada cosa...) de la historia de la producción audiovisual.



Pese a que una se ha ido acostumbrando a las despedidas a base de vivirlas, siguen sin gustarme nada. Así que paso de hablar de ese tema y voy a aprovechar que es la última (ays, cuántas veces habré dicho eso...) para sacar de la manga unas cuantas anécdotas musicales que suelen resultar muy efectivas pero que no han tenido cabida en ninguna playlist anterior. Espero que así me exorcice y deje de dar el coñazo con las historias de la "mili".

La clásica historia de mi amigo Nick Cave
Volvía de una escapada de las cortas y me fui maleta en mano a Rough Trade East, donde estaba encargada de la cafetería, porque tenía que hacer papeleo de la tienda. Al llegar me dijeron con gran emoción que esa tarde (mediodía) iba a venir el mismísimo Nick Cave a firmar un libro, o algo así. Como no iba a tocar, me metí en mi mini oficina/almacén/pasillo/zulo donde la mesa era un congelador y la silla unas cajas.
Y ahí estoba yo con mis invoices y mis deliveries cuando viene el manager de la tienda de discos y me pregunta si puede entrar Nick Cave a lavarse las manos. Así que ahí me quedé pegada al lado del señor Cave (que aún no lo había visto con bigote y casi me da un pasmo) mientras se intentaba quitar la tinta de las manos porque, sabe Dios por qué, le habían hecho poner sus huellas sobre un cartón, en plan paseo de la fama. El hombre flipaba en colores porque eso no se borraba... y yo en plan azafata dándole jabón y sin saber qué decir. Así que le dije: "Welcome to my office" y él, muy educadamente, me dijo: "Oh, is this your office?... It's a nice office". Claro, me esperaba una voz de barítono, en plan Russell Crowe, pero de eso nada monada: australiano nasal a más no poder y muy entrañable, aunque me tuve que aguantar la risa mientras el pobre buscaba algo con lo que secarse y yo le arrancaba un cacho del rollo de papel azul que utilizábamos para limpiar las mesas... Cero glamour todo. "Thank you. Bye" y esa es mi historia con Nick Cave.

El señor Nick Cave
"Qué nos va a pasar" de La Buena Vida es muy gráfica y atiende a ese momento en que uno empieza a olerse la despedida. Ay, qué daño. [Muy fuerte que no esté este tema en Spotify. Lo cambio por "Despedida" de Neleonard, quienes seguramente ni existían cuando escribí el blog, pero que son muy buenavideros y lo que escucho ahora mismo en loop]

Cuando me convertí en manager de Alex Turner
El cantante de los Artic Monkeys debió grabar su disco con el otro tipo de The Last Shadow Puppets por la zona del este de Londres. Venía a menudo a la tienda y se tomaba un latte (café con leche enorme), aunque hubo un día que se pidió una magdalena también (blueberry muffin), lo cual me dio un segundo y medio más de conversación con él. Mientras le atendía, veía que detrás había un chico japonés que no dejaba de mirar. Se acercó cuando Turner se había ido y me preguntó que si él era él ("is he him?" o algo así), le dije que sí y va el tío y me pregunta -a mí- que si le puede pedir un autógrafo... ¡chaval que yo sólo le he hecho el café, a mí qué me cuentas!

La canción de Saint Etienne no tengo muy claro de qué trata. No sé si es uno que se muere o simplemente se va pero el caso es que es tan épica, intensa y dice tanto "he's gone", que "Like a Motorway" es perfecta para una despedida. 

Entradas gratis
Aparte de las acreditaciones de la época en que hacía radio y alguna invitación ocasional, siempre pago todo. Sin embargo, reconozco que también he tenido suerte. Ya conté en un post cuando una chica me dio una entrada para los Gorky's Zygotic Mynci y yo me hice la chula diciéndole quiénes eran sin saber que ella era la novia del cantante. Me pasó algo parecido en con los Libertines y con Depeche Mode, cuando fui sin entrada por si sonaba la flauta (al de Depeche Mode fui al parque de botellón, la verdad), y me encontré con una peña muy amable que me dio (DAR) una entrada.
Sin embargo, lo mejor fue con Suede. Hacían un concierto gratis en una tienda de discos pero las invitaciones eran limitadas y, para conseguir una, había que comprarse su recopilatorio de singles, algo que no tiene mucho sentido si tienes todos sus discos. Así que me negué pero fui igualmente por si se podía ver algo desde fuera. Y no, no se veía un carajo porque la persiana estaba bajada y, aunque apoyábamos la cabeza en ella, no se oía casi nada... Pero la diosa fortuna quiso que mi soledad y mis ojos caídos sirviesen para ablandar el corazoncito del chico de seguridad, que me pasó una pulserita como si me estuviera pasando drogas (y eso que, ni siquiera, se la había pedido). Qué alegría, y qué ridículo luego cuando hice la cola para conseguirle un autógrafo a Maje y fui la única que no llevaba el disco. Sólo tenía un bloc de notas pequeño (de los de Henri o Taurus) y me tuvieron que firmar cada uno en una hoja distinta. 

Teniendo en cuenta que los llevo grabados en mi piel, no podía acabar el blog sin poner una canción de Echobelly (que ya me podían haber avisado de que el brazo no es siempre igual de terso). "Dark Therapy" fue la despedida a uno de los conciertos más decepcionantes de mi vida pero sirvió, no sólo para hacerme olvidar el resto de la actuación, sino para acabar levitando y reafirmarme en que Sonia Aurora es muy grande.


Así acabó la calle en la que empezaron a hacer cola a las 9 de la mañana los fans de Radiohead un día de enero de 2008, día en que hacía un frío en Londres para morirse. La gente daba la vuelta por la calle del fondo y los pobres de las tiendas de enfrente a Rough Trade East se tuvieron que quedar dentro después de cerrar porque no podían salir. 
El día anterior mi superior me dijo que, al día siguiente, iba a haber un concierto secreto de un grupo muy importante y que sólo podía trabajar una persona en la cafetería (en la tienda de discos sólo había unas tres o cuatro personas). Dije que yo, claro. A las siete de la mañana ya estábamos allí y a partir de las nueve, hora en que se lanzó la noticia, empezó a aparecer gente que se sentó en la calle con sus portátiles a trabajar desde allí (sólo se daban 200 invitaciones). Me pasé todo el día haciendo tés y cafés sin parar de cesar (mi superior, el c****n, bien que se apuntó al carro pero no me ayudó ni una sola vez). Total, que a las 19h que estaba previsto el concierto, aquello era imposible. 
Habían colocado pantallas para que la gente lo viera desde fuera (la puerta era toda de cristal) pero aquello colapsó. Un caos, un desastre... y finalmente anuncian que lo trasladan a uno de los bares de la zona (enano); así que viene la promotora y me pide, como no sabe qué toman Radiohead, no sé cuántos millones de cafés de todos los tipos con sus leches correspondientes, etc. Y allí me la veo que pilla los cafés (sin pagar) y tira a irse. Después de más de doce horas sin parar de currar y de haber quedado mal con mil peña (me salieron más amigos ese día que con veinte paquetes de Donetes), me tragué mi vergüenza (que normalmente lo de pedir no se me da muy bien) y con mis mofletes rojos le dije: "Yeeeeeeee tíaaaaaaaa [en inglés, claro] que llevo aquí todo el día... y sin pulsera no los voy a poder ver". Menos mal que le quedaban un par de pulseras y allí que me pude ir a pasar frío con el resto de mortales hasta que aparecieron Thom Yorke y compañía y se marcaron un conciertazo (por suerte para mí tocaron muchas de la etapa del OK Computer y anterior) para doscientas personas al borde de la hipotermia.

"Goodbye song" de The Moldy Peaches no necesita explicación.

Graham Coxon: "tó pa dentro", Björk: "tó pa fuera"
El guitarra de Blur fue cliente habitual de otra cafetería en la que trabajé mucho tiempo pero mis compañeras no le conocían y le dejábamos en paz. Una vez que tardó mucho en volver por allí, mi jefa, que era muy espabilada y ya sabía que era de Blur, le preguntó que por qué había estado tanto tiempo sin ir, y él contestó que había estado trabajando. Ella se hizo la súper tonta y le preguntó que de qué, así que dijo que había estado de gira y yo, como ya se había abierto la veda y Mireia me había dicho que lo había visto y que le había gustado mucho, pues le dije que una amiga lo había visto y que le había gustado mucho. Y ya. Mira, yo no sé quién se puso más rojo, si él que agachaba la cabeza y decía "thank you, thank you" o yo que me dio mucha vergüenza que a él le diera tanta vergüenza. 
Björk es todo lo contrario. Bueno, ella no sé pero sus amigos sí. Apareció por sorpresa en un bar de Londres (que se lió una para que entrase la reina...), en el que me encontraba por casualidad, y se puso a pinchar. Tuvimos tanta suerte que su "cort d'honor" se puso junto a nosotros, que habíamos estado muy a gusto y tranquilos toda la noche, y empezaron a subirse encima de los sofás (abrigos) y en una mesa donde acababa de dejar una pinta de Guinness enterita que acabó en el suelo. Grrrrrrrrrrrr. Digo yo que los amigos de Björk podrían haberse pagado una cerveza... pues no, casi nos pegan los muy inútiles. En fin, vaya historia más fea para acabar.

Tendré que dejarlo con algo mejor. Otro clásico de las despedidas, uno de los primeros bailes a lo Macarena que me aprendí y, como no, en su versión noventera.
Good luck, and good night

2 de octubre de 2012

Playlist Políglota

Se solucionaron mis problemas de conexión a Internet y volvemos con una playlist que lleva tres semanas preparada. Por lo tanto, que no se me acuse de oportunismo ni de ningún -ismo, que esta lista se gestó antes de Diadas y anuncios varios.
De hecho, me reservaré aquí mi opinión sobre los nacionalismos y me quedo sólo con el hecho lingüístico porque, como decía una colega italiana que conocí en Londres: "Io sonno una apassionata de la lingua" (o algo así), y sólo añadiré que, como decía aquella postal que me regaló Vanesa: "Tes unha lingua, ensina-la".

He juntado canciones (unas cuantas para compensar la "sequía") de padres y madres muy diferentes pero llevo escuchando esta lista prácticamente todos los días desde hace un montón de tiempo y creo que se deja escuchar bastante bien. Eso sí, advertencia: contiene grandes dosis de azúcar, me ha quedado un poco cake, vaya.


Empezamos una playlist sobre idiomas con un grupo que es principalmente instrumental, manda carallo. "Dial: Revenge" es de Mogwai pero canta en galés Gruff Rhys de los Super Furry Animals. No hace mucho leí que revenge ("venganza" en inglés) en galés se dice o al menos se escribe igual que dial (que en inglés significa "marcar por teléfono") y de ahí el título.
Rhys no suele cantar en galés pero como es un chico tan activo y colaborador, aseat i bé, acaba haciendo de todo. Tuve la suerte de verle hace años en el Barbican de Londres con el Histoire de Melody Nelson de Serge Gainsbourg que se interpretaba en directo por una orquesta dirigida por Jean Claude Vannier (que no sé quién es, la verdad) y donde actuaban también -por eso fui- Jarvis Cocker, Laetitia Sadier de Stereolab, Badly Drawn Boy, Mick Harvey de los Bad Seeds (los de Nick Cave) y Brigitte Fontaine, que tampoco sabía quién era pero resultó ser una pedazo señora de la chanson française. Aún con semejante cartel, lo que más me impactó de la noche (que fue absolutely wicked) fue el tema que se gastó Gruff Rhys en bretón. Cantaba una canción que no era suya y en un idioma que debe estar casi más muerto que el esperanto pero a mí se me cayeron las lágrimas.

Hay que fiarse. Es el cartel de la noche del Barbican
De los Gorky's Zygotic Mynci podría haber incluido un montón de canciones en galés en la playlist (de hecho hasta pensé hacer una playlist sólo en galés) pero "Catrin" es taaaaaan bonita, que no hace ni falta saber de qué va. Gorky 5 fue mi primer disco de los Monos Cigóticos de Gorki (según ellos se hicieron el nombre cogiendo palabras al azar de un diccionario en galés) pero le tengo especial cariño a la compra de Spanish Dance Troupe porque lo conseguí en el aeropuerto de Tel Aviv y, sobre todo, a la de Barafundle unos años antes. 
Fui a Cymru a pasar el día en su capital, Caerdydd, y encontré una pequeña tienda de discos donde me puse a buscar como loca los de GZM. No los encontraba y le pregunté al chico de la tienda, muy ofendida por pensar que me encontraba ante un "nadie es profeta en su tierra", pero me equivoqué, el chaval me señaló la sección de "National" donde tenían todos los discos de grupos galeses. Los pobres tienen que estar hasta el moño de que les digan que son ingleses (porque lo de British no lo utiliza casi nadie) pero no me daba cuenta de hasta qué punto no se trataba del mismo país, y eso que me había pasado la mañana en el National Museum of Wales, donde te puedes encontrar desde El Beso de Rodin en bronce hasta una colección de cucharillas de té.

"Lela" me encanta. Esta canción está en un disco de Carlos Núñez que le grabaron a mis padres o se lo compramos, no sé, por esto de que es gallego y tal. Acabé escuchándolo yo más que ellos y lo hacía especialmente por esta canción donde las nubes están llorando por un amor que murió. Por muy tópico que parezca la letra y el tema en sí, Dulce Pontes, sin necesidad de cantar fado, pone los pelos de punta. El portugués es un idioma que ya es canción en sí. Hasta un tío que era igualito que Gaizka Mendienta (en su época del pelo-casco) fue capaz de hacer callar a toda A Taberna Do Chico cuando se levantó a cantar fado; por muy surrealista que fuera oír a Mendieta cantando "María la portuguesa", no hacía falta nada más.

Saudade de Lisboa (y eso que sólo estuve un día y medio). Saudade que en gallego es morriña y en inglés es homesick. Me parto cuando la gente confunde la morriña con la "modorra" (que lo hace muuuuuuuuucha gente) y dicen somnolientos "uy, me está entrando una morriña...". Anda ya, qué te va a entrar, cuando te descubras viendo L'Alqueria Blanca por internet ya hablaremos.


Mi idea no era poner al gran Seu Jorge y su "Life on Mars?", aunque su David Bowie en brasileiro siempre es bienvenido, sino a Manu Chao y su "Minha Galera", lo que pasa es que no he podido encontrar una versión digital para poner en la lista, merde! Si hay un grupo que haga de las lenguas una bandera es Mano Negra pero, como no he encontrado la canción que quería, me he enfadado, paso de Manu Chao y rescato la banda sonora de The Life Aquatic, que es beleza pura y de lo mejor de este peliculón.
Rabieta por culpa de la adolescente que llevo dentro, la que me hizo ir (esto es un poco freak pero lo confesaré) a hablar con el concejal de fiestas del ayuntamiento de Vilalba (Lugo), lugar ilustre por ser la ciudad de nacimiento de Fraga pero también de Ramón Chao, el padre de Manu. Había leído -allá por el año 1000 antes de Cristo- que Mano Negra habían dado unos conciertos secretos por Santander o por ahí; yo estaba en Galicia y pensé: "Ostras, son las fiestas de Villalba, el padre de los Chao (había otro hermano también en Mano Negra) es de Villalba y están por el norte. Me cague en tot, ¡¡¡seguro que vienen Mano Negra!!!". La cara del concejal es indescriptible, claro. No me pegó porque era una piccola ragazza de 15 o 16 años, que si no... (Nota: al final vinieron Los Enemigos, que tampoco estuvo nada pero que nada mal).

En portugués todo suena bien y por eso hay vida más allá de la bossa nova (que alguien se lo diga a los gavatxos de la Nouvelle Vague que parece que no se enteran los muy pesados). Para mí fue casi un shock escuchar en su día grupos como CSS y, sobre todo, Bonde do Role en revistas como el Vice y luego la MTV. No parecía que a los brasileños se les fuera a permitir salir del tópico y menos en su idioma y con canciones como "Solta o frango" (suelta el pollo), pero resulta que no sólo eso sino que, teniendo en cuenta que nos invadieron hace 5 o 6 años, hasta parece que inventaron lo "moderno".


En francés es difícil elegir porque hay mucho donde hacerlo. Pensé en Françoise Hardy pero, cuando recuperé Autour de Lucie para la Playlist de la Pool Party ya me acordé de por qué me compré el Faux Movement y fue por "Je reviens", que es très très très francesa pero también es meleta, nunca mejor dicho porque hasta empalaga un poco. Así que Hardy se queda en la recámara pero sin que falte algo de femme francesa que no se pase de susurreo como, por ejemplo, Charlotte Gainsbourg, que si su padre levantase la cabeza no sé yo... (bueno no, seguramente culpa suya). 

Otra canción que no se podría entender si no fuera en francés (en un sentido figurado, me refiero, porque en realidad je ne comprend pas) es "Le Twenty-Two Bar" en la versión Dominique A y Françoise Breut. Amor a primera vista cuando salió ella en ese Benicàssim del 96 y tocaron esta canción.
Dominique A es muy dado también al pluri-lingüismo como demostró en aquel concierto del Roxy de Valencia cuando le "petó" el ampli y siguió cantando y tocando él solo, casi a gritos, siguiendo el ritmo a patadas sobre el escenario... Mon Dieu, massa pa la carabassa!


El único idioma de la playlist con el que no ha sido difícil elegir, ha sido el alemán, porque no es una lengua en la que escuche mucha música, la verdad. Me cuesta. Ya he empezado el curso de Planeta Agostini dos veces pero me he quedado en el fascículo 15 y hay 96. Pero con las Dum Dum Girls y su "O Mein M" el alemán es super cool. Me pregunto si los alemanes entenderán algo de lo que dicen en la canción o les pasará como a mí con Beck y su "so I open the door", que resultó que al final era "soy un perdedor".

En valencià para acabar y sin que sea jota. Una de las cosas que me gustan de Senior i el Cor Brutal es que cantan en un valenciano que se usa y està viu pero precisamente en "Tothom Vol Tothom" se les cuela un poco la normativa. Se lo perdono porque me gusta el espíritu Fuenteovejuna de la canción y porque me pareció que quedaba bien para acabar, no tiene mucho más misterio. 
Me dejo el japonés de Pizzicato 5, el pakistaní de Cornershop, el hebreo (me compré un disco que me recomendó el del aeropuerto de Tel Aviv pero se lo dejé a una polaca y nunca más se supo) o, sobre todo, el italiano, pero bueno, "como es casi lo mismo que el castellano"... 
Esa frase para no hacer el esfuerzo debería ser pecado, así que me redimo de los míos al más puro estilo Juan de Pablos: con Adriano Celentano y su "Azurro" con los brazos cruzados. 

16 de abril de 2012

Playlist Pimpinelera

Lista de reproducción de duetos; clásicos chico-chica. Eso sí, con una condición: que sean colaboraciones, es decir, que no valen grupos en los que siempre haya una voz femenina y otra masculina porque entonces la lista sería interminable.


Me está empezando a preocupar seriamente mi salud mental cuando veo que no se me ocurre nada mejor que hacer que utilizar gran parte de mis poco espabiladas neuronas y mi tiempo, no sólo en confeccionar listas que seguramente no tengan demasiado sentido, sino en inventarme normas sobre cómo deben ser esas listas. Y encima, me salto mis propias normas.

Tenía que poner "Thirteen Gliding Principles" de los Delgados porque es uno de los temas más temazo de los del The Great Eastern. Además, aunque sea de un grupo con chico y chica, es de las poquísimas canciones de los escoceses en que se escuchan ambas voces a partes iguales. Personalmente prefiero a Emma Pollock porque creo (digo "creo" porque lo mismo te digo trigo que te digo Rodrigo) que es mi voz femenina favorita. Sin embargo, en este tema de violines asesinos, el contraste entre las voces de Pollock y Alun Woodward es perfecto; parece que se esté preparando una pelea entre pandas callejeras y que a ti te vaya a pillar en medio.

De uno de mis grupos favoritos a una de mis canciones favoritas de la vida. Si me encontrase con un genio de los de las lámparas y me concediese un deseo, creo que le pediría, antes incluso que quitarme la celulitis, que me diese la voz y los pulmones para poder cantar el trozo que se marca Kate Pierson en "Candy", cuando suelta el "Candy babyeeeeeeeeeh eeeeeeeeeeeh eeeeeeeeeeh" y empalma con el "uououo uó". Qué grande es esta señora.

B-52's
Hay que darle parte del mérito a Iggy Pop, que para eso la canción es suya, pero no nos engañemos, esta canción es grande porque Kate Pierson es muy grande, y de paso, los B-52's también son muy grandes. Con todo lo mayor que es, y todavía sigue con sus saltitos al bailar, moviendo el melenón de lado a lado sin perder el aliento y sin parar de sonreír. Lo que toca se convierte en oro, igual que ocurría en el "Shinny happy people" que hizo con R.E.M, tema que también podría haber estado en esta playlist (ups, se me pasó).

Sólo por el hecho de que, por una vez, es él el artista invitado y no ella, ya merece la pena incluir a "Blank Girl" en esta playlist. Aun así, entra por méritos propios. El invitado en esta canción de las Dum Dum Girls es Brando Welchez de los Cocodriles, que además es el marido de la cantante. El hecho de que Dee Dee cante con su esposo sobre primeros besos y primeros amores, hace que esta canción sea todavía más bonita. Viva la ñoñería, para qué la vamos a negar.

El siguiente tema es el más "pimpinelero" de todos sin ninguna duda. De hecho, es como la continuación indie del mítico "Vete y pega la vuelta", porque la letra de "Sometimes always" es como la versión escocesa de Abigail, Topacio y Cristal juntas, para echarse a llorar, vamos: el tipo se pira y la deja toda colgada pero vuelve y le viene con un "en el fútbol son 11 contra 11", es decir, que no se le ocurre nada mejor que decirle que "I went away but now I'm back". Y se queda tan a gusto. 
Además, si el concepto Pimpinela es retorcido porque, en realidad, no son amantes sino hermanos (que era casi tan rayante para un infante como que Ana Torroja cantase como si fuera un hombre), los Jesus & Mary Chain no se quedaban atrás, porque la voz femenina, Hope Sandoval, era la novia de William y no de Jim Reid, que es con quien canta el tema. 

Sandoval y William Reid unidos gracias a mis dudosas habilidades con el Paint.
La verdad es que cuando Jim Reid empieza a cantar en este tema, es para darle "one more chance" y dos y las que hagan falta. Pese a que el Stone & Dethroned es el disco menos bueno de los JAMC, esta canción fue una de las que me ayudó -junto a "Snakerider" y "Surfin' USA"- a descubrir y amar al grupo pero cuando salió, como buena adolescente, me hizo odiar a Sandoval. Entonces ni entendía la canción ni sabía que era la novia del hermano, pensaba que era la del cantante y que era mala, como todas las novias de los cantantes. La única imagen que tenía de los JAMC era la del vídeo de "Sometimes always", que ahora me parece bastante perverso y cutre, pero entonces me sirvió para que Jim me encantase y ella me diese muchísima envidia (y eso que aún no sabía que cantaba en Mazzy Star). Sin embargo, este enamoramiento no fue suficiente para reconocer a los JAMC en Benicàssim '96, tal y como conté en la Playlist de Canciones Desechadas. Cuando vi al delgadísimo sr. Reid, no sólo no hubo flechazo SuperPop, sino que pensé en Ricky Ross de los Deacon Blue y no me acordé de mi amor de mentirijillas hasta que empezó a cantar "Snakerider". Aunque a mí me da que del Ross, pese a los bailes y la pinta de droguisto, también estaba enamorada de pequeña. Todavía sigo adorando esta gran canción chico-chica y su vídeo/anuncio de compresas.


Siempre que veo a la cantante de Deacon Blue, me acuerdo de mi prima Ana. Y siempre que me acuerdo de Cornershop, me acuerdo de que su concierto en Valencia fue el primero al que fui sola (mi primera película fue Pulp Fiction). Mejor ir sola que no ir, eso siempre, pero aquella primera vez me di bastante penita al verme, esperando a que empezasen, agazapada contra una pared, sentada en el suelo intentando que no me pisasen; algo que no he vuelto a hacer desde que, en un concierto de The Fall, un tipo se puso a mear a mi lado -¡allí en medio del local!. No puedo reproducir con palabras aquella imagen al notar que "chispeaba" y levantar la cabeza, y eso que "menos mal" que el suelo estaba enmoquetado y absorbía, que si no me baña...
Por primera vez, después de haber escuchado When I was born for the 7th time y haberlo bailado a lo "danza del vientre freestyle" un millón de veces, he visto que en "Good to be on the road back home again" quien canta es una tal Paula Frazer, que resulta, según la Wikipedia, que también ha colaborado con Tindersticks y Faith No More. Mira tú qué bien.

Ha sido sin querer, pero vaya tela de playlist... porque, después de la "lluvia dorada", con "Don't flake out on me" nos desmelenamos del todo y nos pasamos a los tríos sin pudor. En esta canción de Hefner, empieza cantando Antony Harding (Hefner), sigue con mucho sentimiento Gina Birch (Raincoats) y por fin llega una voz conocida (y muy reconocible) con Darren Hayman (Hefner). Es una de las mejores canciones del Fidelity Wars, que ya es mucho, e incluso de Hefner, que es todavía más, pero estaba muy tentada a poner "Good fruit" o "Greedy ugly people" porque, aunque la voz femenina sólo hace coros, éstos son ni más ni menos que de Amelia Fletcher.
En la época en que odiaba a Hope Sandoval, cuando tenía bastante peor humor del que tengo ahora, quería ser como Amelia Fletcher y hacer canciones tan chulas como las que hacía con Heavenly. Bonica tú eres entre todas las mujeres. Por desgracia, si en Benicàssim '96 vimos a los JAMC dos veces, fue porque debían un favor (en el '95 tenían que haber tocado y no lo hicieron) y porque cayeron muchos grupos de cartel (The Bluetones, Los Planetas); entre ellos estaba Heavenly, que no tocaron porque el hermano de Amelia, que era el batería del grupo, se suicidó. Con todo, la Fletcher siguió adelante y acabó en muy buena compañía haciendo vídeos tan bonitos como este. Ya lo decían Los Bravos: los chicos con las chicas, estando todos juntos, deben cantar.


6 de febrero de 2012

Playlist Para Viajar

Tras el lapsus animicus de la semana pasada, volvemos a las canciones de menos de cinco minutos con una playlist para la evasión. No para la de impuestos, que de esa ya hay bastante (seguimos con el Festival del Humor), sino para la que nos proporcionan las canciones que ejercen de buenas compañeras de viaje. En el sentido más literal; nada de psicodelia ni de "ay cómo me lo flipo con este tema que mi mente se aleja de mi cuerpo". Simplemente canciones para viajar.


EN AVIÓN. Pese a haber perdido recientemente la capacidad de saber comprar un billete de avión por culpa de un problema de déficit de atención que cada vez tengo más acentuado, lo cierto es que en el pasado he cogido unos cuantos aviones. Saber dormir en una aeronave es fundamental pero también complicado. Por suerte, hay grupos que ayudan. La clave está en buscar algo que te transporte independientemente del avión y así poder olvidar que los humanos no tenemos alas. 
Una vez estuve en el nordeste de Brasil de vacaciones. Veinte días de playa, cerveza fría y un intento frustrado de aprender a hacer surf, pero también de sesiones en la "balada" (la discoteca) con temas del tipo "Ai se eu te pego". Muy divertido y muy integrador pero tras diez días moviendo el culo de un lado a otro como si se me fuera la vida en ello (si no sabes bailar no eres nadie), estaba ya a punto de perder del todo la cordura. En una escapada a Salvador de Bahía tuve que coger el avión y en cuanto despegó: Galaxie 500. Delícia, delícia. Después del empacho de manos arriba y acordeones, el efecto de canciones como "Strange" fue todavía más efectivo que en otras ocasiones. Entre nubes, ni estaba despierta ni dormía y tampoco llegué a levitar porque nunca me quito el cinturón pero la sensación fue fantástica y sólo comparable a algo que no voy a describir aquí. 

EN AUTOBÚS. Antes de poder permitirme hacer viajes a Brasil, tuve una época en la que exploté el National Express, la compañía británica de autobuses más importante del Reino Unido. Ofrecían billetes que te costaban menos que el autobús interurbano así que, armada de un bocata y un discman, aprovechaba mis días libres para visitar todo aquello que se pudiese visitar en el mismo día. Siempre en la ventanilla y con los ojos bien abiertos. Verde, verde, verde y algo de autopista, ese es básicamente el paisaje. Una experiencia que Michel Gondri retrató a la perfección en ese gran vídeo de "Star Guitar" que les hizo a los Chemical Brothers.

La música electrónica de acompañamiento, como UNKLE u Orbital, y casi que cualquier cosa que sea instrumental, son perfectos para ir en un vehículo con ruedas pero a mí en autobús me gustan particularmente los Gorky's Zygotic Mynci. Su música en conjunto es un viaje, coherente pero sin quedarse nunca en el mismo sitio. Hacen cosas muy distintas que sólo pueden entenderse porque son los Gorky's los que las hacen. Ya me he declarado fan de Euros Childs en otras playlists pero en esta quería destacar también a Richard James, el autor e intérprete del "Stood on gold" de How I long to feel that summer in my heart, que también tiene un vídeo bastante chulo, y que continuó en solitario tras el fin de los GZM; no tiene ese punto de genialidad de Childs pero hace canciones bonitas y es muy... bonico. 
En mi primer viaje con el National Express fui a Cardiff. No tenía ningún plan, sólo ir; así que ni siquiera me enteré de que la ciudad estaba en una bahía hasta que me iba y me tiré la mañana en el Museo Nacional de Gales entre colecciones de cucharillas de té y una versión en bronce de "El Beso" de Rodin.  Así se las gastan los galeses. Luego me fui a cumplir mi misión: encontrar una tienda de discos y comprar uno de los Gorkys. Encontré una pequeña, perfecta para mis intenciones pero, para gran decepción e incluso ira personal, no encontraba en su tierra ningún disco de un grupo que tiene un nombre impronunciable porque resulta ser galés. Y cuando vi que tampoco tenían a los Super Furry Animals y ya estaba a punto de insultar a los dependientes por su falta de apoyo a su propia cultura, me di cuenta de que estaba buscando mal. Tenía que mirar en la sección de "Nacional". Pese a los carteles en galés de los que se salían las palabras de lo largas que son  y de haberme perdido por los pasillos del Museo Nacional, no me daba cuenta de que estaba en otro país. Total, que me compre el Barafundle y volví a Inglaterra más contenta que unas castañuelas (o lo que sea que toquen en Gales). 
EN METRO. Para pasar del National Express a poder viajar a Brasil, tuve que trabajar un tiempo en una oficina que estaba en las Antípodas de mi hogar. Unos 45 minutos de metro -además de ir al metro, pegarse y subir- para ir y otros tantos para volver. Necesitaba algo desestresante, enérgico y "buen rollero". Como un huevo Kinder musical. Dinosaur Jr. son los que mejores huevos tienen. No sé cuántas veces habré escuchado el Ear-Bleeding Country: The Best Of, un fantástico recopilatorio en el que no sobra nada pero  en el que siempre me salto "Repulsion", que es la canción que lo abre. Por ahí iba yo: sonriente y con un tic en la cabeza como si tuviese Parkinson. "Freak Scene" en particular es además un temazo de los que se denominan "rompe pistas" (ejem). Creo que sólo lo he escuchado en un pub/fiesta un par de veces en mi vida pero ese momento de comunión melenuda en el "just don't let me fuck up, will you/ 'cause when I need a friend it's still you/... what a mess" es inolvidable; todos gritando la letra más o menos inventada y buscando a algún amigo para poder dedicarle el momento.
EN COCHE. Para conducir lo mejor es cualquier cosa que se pueda cantar. Por tradición, mi máxima admiración para Juan Pardo (aunque no sea con Los Brincos), que acompañó tantos viajes a Galicia y nos distrajo mientras sujetábamos la bolsa de plástico para vomitar mientras recorríamos aquellas curvas de Dios. Y para conducir por la ciudad, tienen que ser Los Chichos; se te olvida el tráfico y las miles de vueltas para aparcar. Esas letras y ese karaoke privado que te montas en el coche y que ni siquiera queda interrumpido cuando ves al señor de al lado mirándote con cara extraña... Grandes.
No sé si por suerte o por desgracia, ya no conduzco vehículos con reproductor de cassette. Así que ahora, si tengo la ocasión de ir en un coche más de media hora, intento llevarme siempre el I will be de las Dum Dum Girls. Las vi en un festival en Polonia (Off Festival, muy barato y muuuy recomendable) porque la descripción que daban de ellas era interesante. Luego resultó que las tías eran más secas que la mojama, por muy monas que sean, y que sólo se salvaba la cantante, Dee Dee, pero nos lo pasamos muy bien y hasta salimos en el YouTube; Salva y yo pasando por delante de la cámara de alguien como si no fuera con nosotros la cosa. Es una pena que ya no esté el vídeo en la red pero todavía es peor que las californianas vengan de gira a España en abril y se salten Valencia alegremente como si no estuviese en el mapa (y dEUS, y Jon Spencer Blues Explosion, y Mark Lanegan... aquí todo el mundo pasando de largo).
Este vídeo no lo iba a poner pero me he acordado de cómo me gusta esta canción, que no sé por qué no incluyeron en el disco, y como me ha costado un huevo encontrarlo porque no sabía el título, pues lo voy a poner. Se supone que es su primera actuación en directo. Ahora son todo chicas y están mucho más estilizadas. Se podían haber quedado como al principio.
PARA PASEAR. Incluso ahora, con el frío que hace, si caminas escuchando a los Teenage Fanclub, todo parece bonito y, aunque te caiga una bomba al lado, todo te va a parecer fenomenal. A mí me costó bastante escuchar discos enteros de los escoceses porque me aburrían pero en directo son tan buenos y el Howdy! es tan espectacular, que cambié de opinión. O puede que sea la edad. El caso es que una mañana de domingo (que es cuando siempre hace sol) con un paseo acompañado de este disco, es como convertirse en Gene Kelly por un rato y protagonizar un musical de los de la vieja escuela. 48 minutos de perfección. "Dumb, dumb, dumb" es uno de mis temas favoritos. Sobre un escenario es sublime y hasta los hooligans más duros se rinden a él. En un concierto de los Teenage Fanclub coincidí con unos muchachos de Manchester que me doblaban en tamaño -y no soy precisamente pequeña- y parecía que estuvieran de despedida de soltero en algún país del este. En realidad habían venido a Londres a propósito para acompañar a uno de ellos que sí era fan del grupo y al que le dieron una sorpresa por su cumpleaños. Al final me confesaron, mientras yo intentaba esquivar la cerveza que se les caía del vaso, que Teenage Fanclub no eran tan buenos como los Stone Roses -la joya de la corona mancuniana- pero que les había gustado mucho y que ya no se iban a reír más de su amigo.
EN BARCO. No voy mucho en barco. Me mareo demasiado. Una vez fui al Isla De Encanta, el festival que hacían en Mallorca, y estuvimos ocho horas en un buque rollo "Vacaciones en el Mar" horroroso. La banda sonora la puso un señor que tocaba el organillo. La Biodramina con cafeína no me dejó dormir y me pasé la noche en una tumbona junto a la piscina viendo como unos se daban el lote y bebían Jack Daniel's en el jacuzzi, haciéndome la dormida para no "cortarles el rollo". Eso no lo arreglan ni Teenage Fanclub.