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5 de noviembre de 2012

Playlist de la Despedida

Todo lo que empieza tiene que acabar y otros tópicos varios que suelen ser mentira pero que, en este caso, se cumplen. Ni mi colección de discos (especialmente si tenemos en cuenta que algunos grupos los llevo escuchando desde que tenía 15 años) ni mi anecdotario son ilimitados y, aunque me han hecho buenas sugerencias, el espíritu del blog no sería el mismo si tengo que improvisar las listas o no tengo nada que decir sobre ellas. 

Me alegra que la última lista de reproducción esté compuesta íntegramente por voces femeninas y digo que me alegra, no porque sea una lista de mujeres, sino porque creo que es muy bueno que no lo haya hecho a propósito: ha salido así. También hay que reconocer que es una playlist "moñosa" y "pavoncia" donde las haya... pero tampoco creo que haya mucha gente que no se ponga en ese modo cuando le afecta una despedida. 

Las despedidas son tristes cuando alguien se va y no queremos que lo haga, así que la mayoría de canciones de adioses se refieren a eso. "Baby don't go" es bonita a más no poder, triste y un gran cierre del primer disco de las Dum Dum Girls, aunque es una canción original de Phil Spector. Todo un clásico del "no te vayas todavía", igual que esta perla (me encuentro cada cosa...) de la historia de la producción audiovisual.



Pese a que una se ha ido acostumbrando a las despedidas a base de vivirlas, siguen sin gustarme nada. Así que paso de hablar de ese tema y voy a aprovechar que es la última (ays, cuántas veces habré dicho eso...) para sacar de la manga unas cuantas anécdotas musicales que suelen resultar muy efectivas pero que no han tenido cabida en ninguna playlist anterior. Espero que así me exorcice y deje de dar el coñazo con las historias de la "mili".

La clásica historia de mi amigo Nick Cave
Volvía de una escapada de las cortas y me fui maleta en mano a Rough Trade East, donde estaba encargada de la cafetería, porque tenía que hacer papeleo de la tienda. Al llegar me dijeron con gran emoción que esa tarde (mediodía) iba a venir el mismísimo Nick Cave a firmar un libro, o algo así. Como no iba a tocar, me metí en mi mini oficina/almacén/pasillo/zulo donde la mesa era un congelador y la silla unas cajas.
Y ahí estoba yo con mis invoices y mis deliveries cuando viene el manager de la tienda de discos y me pregunta si puede entrar Nick Cave a lavarse las manos. Así que ahí me quedé pegada al lado del señor Cave (que aún no lo había visto con bigote y casi me da un pasmo) mientras se intentaba quitar la tinta de las manos porque, sabe Dios por qué, le habían hecho poner sus huellas sobre un cartón, en plan paseo de la fama. El hombre flipaba en colores porque eso no se borraba... y yo en plan azafata dándole jabón y sin saber qué decir. Así que le dije: "Welcome to my office" y él, muy educadamente, me dijo: "Oh, is this your office?... It's a nice office". Claro, me esperaba una voz de barítono, en plan Russell Crowe, pero de eso nada monada: australiano nasal a más no poder y muy entrañable, aunque me tuve que aguantar la risa mientras el pobre buscaba algo con lo que secarse y yo le arrancaba un cacho del rollo de papel azul que utilizábamos para limpiar las mesas... Cero glamour todo. "Thank you. Bye" y esa es mi historia con Nick Cave.

El señor Nick Cave
"Qué nos va a pasar" de La Buena Vida es muy gráfica y atiende a ese momento en que uno empieza a olerse la despedida. Ay, qué daño. [Muy fuerte que no esté este tema en Spotify. Lo cambio por "Despedida" de Neleonard, quienes seguramente ni existían cuando escribí el blog, pero que son muy buenavideros y lo que escucho ahora mismo en loop]

Cuando me convertí en manager de Alex Turner
El cantante de los Artic Monkeys debió grabar su disco con el otro tipo de The Last Shadow Puppets por la zona del este de Londres. Venía a menudo a la tienda y se tomaba un latte (café con leche enorme), aunque hubo un día que se pidió una magdalena también (blueberry muffin), lo cual me dio un segundo y medio más de conversación con él. Mientras le atendía, veía que detrás había un chico japonés que no dejaba de mirar. Se acercó cuando Turner se había ido y me preguntó que si él era él ("is he him?" o algo así), le dije que sí y va el tío y me pregunta -a mí- que si le puede pedir un autógrafo... ¡chaval que yo sólo le he hecho el café, a mí qué me cuentas!

La canción de Saint Etienne no tengo muy claro de qué trata. No sé si es uno que se muere o simplemente se va pero el caso es que es tan épica, intensa y dice tanto "he's gone", que "Like a Motorway" es perfecta para una despedida. 

Entradas gratis
Aparte de las acreditaciones de la época en que hacía radio y alguna invitación ocasional, siempre pago todo. Sin embargo, reconozco que también he tenido suerte. Ya conté en un post cuando una chica me dio una entrada para los Gorky's Zygotic Mynci y yo me hice la chula diciéndole quiénes eran sin saber que ella era la novia del cantante. Me pasó algo parecido en con los Libertines y con Depeche Mode, cuando fui sin entrada por si sonaba la flauta (al de Depeche Mode fui al parque de botellón, la verdad), y me encontré con una peña muy amable que me dio (DAR) una entrada.
Sin embargo, lo mejor fue con Suede. Hacían un concierto gratis en una tienda de discos pero las invitaciones eran limitadas y, para conseguir una, había que comprarse su recopilatorio de singles, algo que no tiene mucho sentido si tienes todos sus discos. Así que me negué pero fui igualmente por si se podía ver algo desde fuera. Y no, no se veía un carajo porque la persiana estaba bajada y, aunque apoyábamos la cabeza en ella, no se oía casi nada... Pero la diosa fortuna quiso que mi soledad y mis ojos caídos sirviesen para ablandar el corazoncito del chico de seguridad, que me pasó una pulserita como si me estuviera pasando drogas (y eso que, ni siquiera, se la había pedido). Qué alegría, y qué ridículo luego cuando hice la cola para conseguirle un autógrafo a Maje y fui la única que no llevaba el disco. Sólo tenía un bloc de notas pequeño (de los de Henri o Taurus) y me tuvieron que firmar cada uno en una hoja distinta. 

Teniendo en cuenta que los llevo grabados en mi piel, no podía acabar el blog sin poner una canción de Echobelly (que ya me podían haber avisado de que el brazo no es siempre igual de terso). "Dark Therapy" fue la despedida a uno de los conciertos más decepcionantes de mi vida pero sirvió, no sólo para hacerme olvidar el resto de la actuación, sino para acabar levitando y reafirmarme en que Sonia Aurora es muy grande.


Así acabó la calle en la que empezaron a hacer cola a las 9 de la mañana los fans de Radiohead un día de enero de 2008, día en que hacía un frío en Londres para morirse. La gente daba la vuelta por la calle del fondo y los pobres de las tiendas de enfrente a Rough Trade East se tuvieron que quedar dentro después de cerrar porque no podían salir. 
El día anterior mi superior me dijo que, al día siguiente, iba a haber un concierto secreto de un grupo muy importante y que sólo podía trabajar una persona en la cafetería (en la tienda de discos sólo había unas tres o cuatro personas). Dije que yo, claro. A las siete de la mañana ya estábamos allí y a partir de las nueve, hora en que se lanzó la noticia, empezó a aparecer gente que se sentó en la calle con sus portátiles a trabajar desde allí (sólo se daban 200 invitaciones). Me pasé todo el día haciendo tés y cafés sin parar de cesar (mi superior, el c****n, bien que se apuntó al carro pero no me ayudó ni una sola vez). Total, que a las 19h que estaba previsto el concierto, aquello era imposible. 
Habían colocado pantallas para que la gente lo viera desde fuera (la puerta era toda de cristal) pero aquello colapsó. Un caos, un desastre... y finalmente anuncian que lo trasladan a uno de los bares de la zona (enano); así que viene la promotora y me pide, como no sabe qué toman Radiohead, no sé cuántos millones de cafés de todos los tipos con sus leches correspondientes, etc. Y allí me la veo que pilla los cafés (sin pagar) y tira a irse. Después de más de doce horas sin parar de currar y de haber quedado mal con mil peña (me salieron más amigos ese día que con veinte paquetes de Donetes), me tragué mi vergüenza (que normalmente lo de pedir no se me da muy bien) y con mis mofletes rojos le dije: "Yeeeeeeee tíaaaaaaaa [en inglés, claro] que llevo aquí todo el día... y sin pulsera no los voy a poder ver". Menos mal que le quedaban un par de pulseras y allí que me pude ir a pasar frío con el resto de mortales hasta que aparecieron Thom Yorke y compañía y se marcaron un conciertazo (por suerte para mí tocaron muchas de la etapa del OK Computer y anterior) para doscientas personas al borde de la hipotermia.

"Goodbye song" de The Moldy Peaches no necesita explicación.

Graham Coxon: "tó pa dentro", Björk: "tó pa fuera"
El guitarra de Blur fue cliente habitual de otra cafetería en la que trabajé mucho tiempo pero mis compañeras no le conocían y le dejábamos en paz. Una vez que tardó mucho en volver por allí, mi jefa, que era muy espabilada y ya sabía que era de Blur, le preguntó que por qué había estado tanto tiempo sin ir, y él contestó que había estado trabajando. Ella se hizo la súper tonta y le preguntó que de qué, así que dijo que había estado de gira y yo, como ya se había abierto la veda y Mireia me había dicho que lo había visto y que le había gustado mucho, pues le dije que una amiga lo había visto y que le había gustado mucho. Y ya. Mira, yo no sé quién se puso más rojo, si él que agachaba la cabeza y decía "thank you, thank you" o yo que me dio mucha vergüenza que a él le diera tanta vergüenza. 
Björk es todo lo contrario. Bueno, ella no sé pero sus amigos sí. Apareció por sorpresa en un bar de Londres (que se lió una para que entrase la reina...), en el que me encontraba por casualidad, y se puso a pinchar. Tuvimos tanta suerte que su "cort d'honor" se puso junto a nosotros, que habíamos estado muy a gusto y tranquilos toda la noche, y empezaron a subirse encima de los sofás (abrigos) y en una mesa donde acababa de dejar una pinta de Guinness enterita que acabó en el suelo. Grrrrrrrrrrrr. Digo yo que los amigos de Björk podrían haberse pagado una cerveza... pues no, casi nos pegan los muy inútiles. En fin, vaya historia más fea para acabar.

Tendré que dejarlo con algo mejor. Otro clásico de las despedidas, uno de los primeros bailes a lo Macarena que me aprendí y, como no, en su versión noventera.
Good luck, and good night

8 de octubre de 2012

Playlist de Cine

Playlist de cine... de barrio. Canciones que nos recuerdan a películas pero también películas de las que nos tenemos que acordar por culpa de esas canciones, que parece lo mismo pero no lo es. 



Mike Patton no sólo hace una versión de la música de El Padrino con Fântomas sino que, además se está convirtiendo, en un auténtico Corleone musical. Es guay del Paraguay, es el **** amo, vaya. He tenido la suerte de ver este "The Godfather" en directo y el señor Patton era capaz, al mismo tiempo, de gritar, relajar, volver a gritar y llevar la batuta porque traía un batería suplente que no sabía muy bien cuándo tenía que entrar. Increíble. Quería poner el vídeo porque tengo un trozo grabado pero el resultado se parece demasiado a un intento cutre de La Bruja de Blair; me acababa de comprar una vídeo camarita y me entró la vena experimental. Ahora ya he aprendido que se graba mejor quietecita, algo que, por otro lado, ya es bastante experimental teniendo en cuenta mi pulso. El señor Patton, que ahora aparece en escena con traje chaqueta y acento gringo-mexicano (me lo han chivado), es único e irrepetible pero no puedo resistirme a poner un "parecido razonable" y que así el blog acabe ya de ser el Festival del Humor al que secretamente siempre he aspirado: ¡Patton es innegablemente el hermano mayor de Diego RJ de El Sótano de Radio 3!


Empieza la sesión de cine de barrio con una película que reconozco que no he visto (creo). Se trata de Angus y tiene una pinta estupenda: adolescentes de los '90, un incomprendido que se llama Angus... y ya no he seguido leyendo, pero he visto que en español se tradujo como El peque se va de marcha. Sin comentarios. La cuestión es que me encontré el CD de la banda sonora de esta película en una tienda de segunda mano y, además del "You Gave Your Love To Me Softly" de Weezer, también contenía joyitas como el "Kung Fu" de Ash y temas de Pansy Division, Mazzy Star o Squeeze. Así que, si alguien se tomó la molestia de hacer esa recopilación, yo no voy a dejar escapar la ocasión de volver a escuchar ese pedazo de tema de Weezer.

Segunda película de la sesión que, además, casualidades de la vida, es del mismo año que Angus: 1995 (como para negar que soy una "noventera"). Este sí que doy fe de que es un peliculón: Amor Loco (Mad Love) de Drew Barrymore con un corte de pelo que todas quisimos imitar (y las que lo hicieron se arrepintieron), y de un chico que he descubierto que es ¡Chris O'Donell antes de que fuera Robin y todas esas cosas! Bueno, más mala que pegarle a un padre, pero es lo que tenía el cine de Silla; te tragabas dos películas diferentes cada domingo y pasabas la tarde entretenida con esas sanísimas gominolas de fresa que debían de ser súper orgánicas y naturales ya que te dejaban las manos rojas, rojas.
Me marcó -para mal- que "Love Buzz" abriese los títulos de crédito de esa película, no se me ha olvidado en la vida. Kurt Cobain no hacía ni un año que se había muerto, por el amor de Dios. Pero bueno, reconozco que, como era al principio de la película, y era Nirvana, me encantaron esos títulos de crédito con la Barrymore en moto de agua, aunque ahora me he hecho un poco más sofisticada respecto a mis gustos con los títulos de crédito.



Después de las películas de adolescentes en los noventa, seguimos con las películas de adolescentes en los noventa que ahora hacen películas. Sin querer me ha salido un especial Jason Reitman, que por edad (1977), también debió tragarse en su adolescencia maravillas como Mad Love. No sabía que él era el director de Young Adult (me he equivocado y he puesto en imágenes de Google "Adult World" y no veas...)  pero buscando por ahí también me he enterado de que es hijo del director de los Cazafantasmas y Poli de guardería.
 Lo más destacable de Young Adult es sin duda "The Concept", que además tiene mucha importancia en la trama, aunque reconozco que la película, no sólo se deja ver, sino que me gustó y que Charlize Theron está estupenda. Entre otras cosas, tiene un momento que parece sacado de ese famoso capítulo del Príncipe de Bel Air cuando Will se queda atrapado con una novieta no me acuerdo dónde y ella empieza a quitarse todos los postizos ante el asombro de él; era igual sólo que, al tratarse Charlize Theron, es un momento que hace sentir especialmente bien a la audiencia femenina. Y, por supuesto, como adolescente noventera que soy, me encantó (tal y como le hice saber a todo Cristo una noche que iba de fiesta...) cuando se sube al coche, pone una cinta (nadie se cree que lleve un reproductor de cassette en un Mini Cooper nuevo pero no pasa nada: la magia del cine) y va cantando Teenage Fanclub como si hubieran sido en su día el número uno de los 40 Principales; me encantó más que nada porque yo hubiera hecho lo mismo, aunque todos sabemos que los Teenage Fanclub nunca fueron número uno de los 40 Principales y que nunca tuvimos un novio en el instituto que fuera tan guapo como Patrick Wilson y que además regalase cassettes con canciones de Teenage Fanclub.

Reitman también es el director de Juno (juro que no lo he hecho a propósito, de hecho, hasta me da rabia que me haya salido esta carambola), un Mad Love de nuestros tiempos donde lo mejor también es la selección musical: "Anyone else but you" de los Moldy Peaches no sólo es interpretada en la película por la insoportable Ellen Page y el exageradamente adorable Michael Cera, sino que en YouTube está plagado de gente que se la apropia para hacer su propia versión. Debe ser porque esta canción es Do It Yourself de verdad; imposible escucharla sin hacer karaoke, aunque tenga que ser impostando la voz y cogiendo mucho aire para hacer la parte del chico también.

Los auténticos Bonnie & Clyde
Yo quiero que las faldas de tubo me queden tan bien como a Faye Dunaway, aunque puestos a elegir un Clyde, me quedo con Dean Wareham en lugar de Warren Beatty.
Luna escondieron esta versión del "Bonnie & Clyde" de Serge Gainsbourg al final del disco Penthouse, que empieza curiosamente con otra peli de Dunaway: Chinatown (de verdad qué de casualidades, la realidad siempre supera la ficción). Aquí canta Wareham con mi chica favorita del indie: Laetitia Sadier de Stereolab, favorita porque es de las pocas, por no decir la única, que es alta y grande (me voy a tatuar: adolescente noventera forever...) y, por seguir con la tontería, confesaré que lo único bueno de que apareciese Britta Phillips en Luna fue que, por lo menos, podían tocar en directo esta versión (aunque la Sadier lo hace mejor, claro).

Cierro con una canción que se queda fuera de la playlist porque sería demasiado freaky incluirla, pero por importancia de una canción en una película y porque es una de mis películas favoritas de todos los tiempos, la añado ahora: se trata de un fragmento de Dublineses (The Dead) con Angelica Houston a medio camino entre la mujer del Gabinete del Dr. Caligari y la Mare de Dèu de la Vallivana.

10 de enero de 2012

Playlist Lo Bueno Si Breve

Poco misterio se desprende del título de esta lista de reproducción. Canciones de menos de dos minutos que no necesitan tener más. Como no era cuestión de tanto copiar y pegar para formar una playlist que durase apenas cinco minutos, he hecho una selección de diez temas. Ha sido difícil elegir porque había muchas candidatos que cumpliesen los requisitos de admisión en esta lista; al final, como se suele decir, son todos las que están pero no están todos los que son.



Varios de los grupos que aparecen en esta playlist son propensos a hacer canciones cortas y directas, aunque no por ello menos complejas. Nobunny son uno de esos grupos. Entre su primer disco, Love Visions, y el segundo, First Blood (no sé exactamente a qué se refieren con este título pero... se han quedado descansados), sólo hay tres temas que superen los tres minutos. La elección, sin embargo, estaba clara: "Mess me up". Un minuto y cuatro segundos para realizar una extraña (y supongo que irónica) declaración de amor incondicional: escúpeme, rómpeme el corazón... y si por una de aquellas te apetece dejarme, pues muy bien. No quiero recordarme a mí misma -ni puedo hacerlo adecuadamente- cantando esto a grito pelado, junto a una amiga, en un autobús lleno pese a las altas horas de la madrugada y creyendo además que lo hacíamos de maravilla. Menudo viajecito que le dimos al personal.

Nobunny son de lo mejor que ha salido de EE.UU. en los últimos años. Es difícil sin embargo llevar la cuenta de todos los grupos más o menos buenos que nos llegan de aquellos lares. Parece que ahora los británicos se están poniendo las pilas pero a finales de la década de los años pasados (no sé cómo se llama al periodo desde el 0 al 10), California y Nueva York han visto nacer a un montón de jovenzuelos con pantalones de pitillo y camisetas con el cuello desbocado que han hecho felices a los fabricantes de gafas Ray Ban de imitación. Times New Viking entran en esta categoría. Bueno, he dado por supuesto que eran americanos, aunque igual resulta que son de Northampton y quedo fatal. La verdad es que sé muy poco de este grupo. Me encontré la canción "Drop Out" en un recopilatorio de Matador Records y me encantó pese a que es lo-fi muy lo-fi; gracias a que descubrí la semana pasada que en los iPods existen carpetas ocultas, lo he podido recuperar. He estado intentando averiguar a qué disco pertenece pero me he liado viendo que esta gente ha teloneado a Guided By Voices y a Pavement, y al final no sé como se llama el álbum. Pero está claro que tienen buenos padrinos. Yo La Tengo, que son muy buena gente, los utilizó como imagen para una de las canciones de su Popular Songs, supongo que pensaron que a lo mejor así saltaban al estrellato de una vez.

Dávila 666 igual también son un "grupo de moda" pero mientras dure que nos quiten lo "bailao". Estos chicos de Puerto Rico fueron una recomendación de mi compañera de karaoke en el autobús. Como buena sobrada de la vida que soy, pasé bastante del vídeo que me mandó y, tras echarle un vistazo de unos diez segundos, los desterré en el olvido. Sin embargo, en el Primavera Sound 2011 vi que actuaban y decidí darles una oportunidad (y de paso grabar con un pulso inaudito en mí). Tocaron dos veces pero sólo hizo falta la primera canción para empezar a ver con otros ojos a un grupo que en primer momento llegué a comparar con los Hombres G (a saber por qué). Se han convertido en mi banda particular de 2011 y espero con ansia que vuelvan de gira algún día. No fue amor a primera vista pero ahora es amor total.
"Mala" es una canción de Tan Bajo, el segundo disco de Dávila 666. Igual que me pasa con Nobunny, pese a que en el primer álbum hay temas más directos y más "temazos", en conjunto prefiero la segunda entrega. Esto no sé a cuento de qué lo pongo pero lo voy a dejar. Dicho queda.
Una de las decisiones más difíciles al montar esta playlist ha sido tener que elegir un único tema de Milo goes to college de Descendents. Esta obra maestra contiene 15 canciones y dura poco más de 22 minutos, lo que resulta en una media de 1'46 minutos por tema (el seis es periodo pero no sé cómo ponerlo con el teclado). Un disco de 1982 que ha engendrado multitud de réplicas, algunas de las cuales, por desgracia, se han convertido en parodia. Descubrir de cuándo era este disco fue casi tan alucinante como el disco en sí; averiguar que Milo no sólo fue de verdad a la universidad sino que hoy en día es un doctor en bioquímica que sigue tan estupendo como hace más de 25 años, es la guinda del pastel. Esta colección de pequeñas joyas es un caso extraño de disco porque va en crescendo: empieza bien pero sigue mejor y acaba con tres temas que son para morirse. Quería incluir "Hope" en lugar de "Jean is dead" en la playlist pero me ha fastidiado un segundo; dura dos minutos exactamente pero ya había decidido que fueran menos de dos y no quería faltar a mis principios.
Vamos más atrás aún en el tiempo para demostrar que lo breve también puede marcar para siempre. Esto parece muy filosófico pero simplemente me estoy refiriendo a grupos como los Cramps o los Ramones, que no han necesitado mucho para ser grandes.
"The Crusher" de The Cramps es uno de los tantos mazazos que tiene este grupo. Como dicen en inglés, es muy "in your face". Este grupo es como una coctelera de buen gusto que hace unos chupitos que sientan estupendamente. Nos facilitan el trabajo de tener que escuchar multitud de discos y buscar las mejores versiones; ellos nos los encuentran y nos ofrecen su mejor cara. No me extraña nada la pasión que sienten algunos por estos monstruos. Deberían hacer un censo de gente tatuada con el logo verde de estos clásicos.
El tema de los Oblivians "She's a hole" está en la lista por un milagro del Señor. Me encontré el disco -bueno, lo compré, barato, pero lo compré- entre otros desechos de segunda mano y me lo llevé porque me gustó la portada, porque era un recopilatorio con un montón de canciones (la ecuación cantidad/precio me daba muy buen resultado) y porque me sonaba algún que otro nombre de los de la lista. Pues menudo tesoro, señores. No sé muy bien de qué es el recopilatorio pero se llama Beat Generation - Crypt y contiene auténticas maravillas, no sólo con Oblivians sino también con The Gories o Jon Spencer Blues Explosion entre muchos otros. Estoy muy contenta con mi disco pero, pese a la felicidad que me embriaga, no puedo dejar de preguntarme: ¿quién querría deshacerse de un disco así?
"Got a lot to say" no sólo es una de mis canciones favoritas de los Ramones sino que además está en mi playlist personal de canciones que me definen. Podría sentirme identificada con algo más complejo pero lo cierto es que eso de "tengo mucho que decir pero ahora mismo no me acuerdo", ha sido una constante en mi vida. Es gracioso que los Ramones hayan acabado conociéndome como nadie porque no es un grupo que me entrase fácil. Está claro que no tuvo nada que ver la parte musical; todavía no he conocido a nadie que diga que no le gustan los Ramones. Mi problema estaba en un recuerdo de la infancia: durante bastante tiempo asociaba al grupo con uno de los primeros vídeos que me vienen a la memoria. Esto debería ser muy guay pero no lo es. El vídeo del cementerio me daba un miedo que me moría. Me da vergüenza reconocerlo porque lo he visto ahora y la verdad es que da risa pero a mí de pequeña, esa delgadez y esos pelos, me causaban mucho respeto.
Los Jesus & Mary Chain también conocían la técnica del cardado pero no me daban miedo. Los artífices de "Taste of Cindy" son, racionalmente, mi grupo favorito de la vida. Hago el inciso del "racionalmente" porque si por alguna de aquellas acabase en "La Máquina de la Verdad" y me preguntasen que cual es mi grupo favorito, yo diría que los JAMC y seguramente saldría que es mentira. Sin embargo, si lo pienso, son mi grupo favorito. Cuando mi cabeza se dio cuenta de que "Snakerider" de la banda sonora de El Cuervo, una versión con apisonadora del "Surfin' USA" que tenía por ahí y la pastelada de "Sometimes always" eran del mismo grupo, me rendí a sus pies. Tres temas muy diferentes pero con una única manera de hacer, una fórmula tan característica que todavía hoy atrapa a gente nueva. Pese a tener un disco bastante menos bueno que el resto, no tienen un disco malo en toda su trayectoria (que no ha sido corta). He tenido la suerte de verlos y flipármelo en directo varias veces. Son escoceses. El cantane es guapo. Y además molan mucho.
La carrera de The Moldy Peaches no se parece mucho a la de los JAMC. Lo suyo no fue una canción breve pero intensa, fue una vida (musical) con un resultado breve pero intenso. El disco homónimo (prácticamente el único) de este grupo será recordado por la canción de marras de la película Juno pero, en realidad, todas las canciones que contiene son una maravilla. "Lazy confessions" es una muestra más del buen resultado que ofrece la mezcla de Adam Green y Kimya Dawson. Supongo que ellos se darían cuenta del potencial y por eso decidirían formar un grupo pero no deja de resultar curioso que ella sea nueve años mayor que él. El niño prodigo y el talento oculto se unieron para regalarnos unos años de canciones que deberían ser reivindicadas con más fuerza.
Rivers Cuomo es el líder de la banda en la que probablemente estaría yo pensando cuando se me descubriesen las mentiras en "La Máquina de la Verdad". Este señor es un auténtico genio o, por lo menos, un señor muy trabajador. En los disco con sus grabaciones caseras hay muchos temas sin acabar e ideas sacadas de los archivadores donde guarda hojas y hojas con canciones. "I admire you so much" es fruto de la enfermedad de incontinencia musical de Mr. Cuomo. Me parece que no se puede hacer más en 47 segundos.