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16 de julio de 2012

Playlist para el Dentista

Muchas veces la peor de las torturas de ir al dentista es la música que ponen. Es verdad que suele ser música tranquila para intentar relajar al personal y no excesivamente conocida para que el paciente no se ponga a hacer karaoke, pero a menudo está elegida con mejor intención que criterio. 

Con esta lista de reproducción vamos a intentar poner remedio a esta situación que tanto nos preocupa. 



Entiendo perfectamente que, en el dentista, cuanto menos se cante, mejor. Por eso he elegido este tema tan cinematográfico de Stuart A. Staples, el cantante de los Tindersticks.
Pretendía hacer una lista de reproducción con un espíritu popular porque otra de las características imprescindibles de la música del dentista es que pueda gustar a todo el mundo, sin embargo, sin querer me ha salido una playlist un poco rebuscada. En fin.
El tema de Staples no tiene título y está incluido en un disco que se llama Lucky Dog Recordings 03-04, su primer disco en solitario según la Wikipedia y, según una servidora, una de las mejores colecciones de canciones de la carrera de Staples. Encontrarse cosas así por casualidad es mejor que las ofertas dos por uno e incluso que las cosas regaladas, que es mucho decir  porque soy de las que no le dicen que no a algo gratis ni "jarta de vino" -es más, jarta de vino todavía menos.
El caso es que este disco estaba en una fundita de plástico, sin caja, entre un montón de CDs para olvidar de una "charity" (el Oxfam -aquí Intermón- con cosas de segunda mano). El disco es llamativo porque lleva la foto de la carátula en el propio CD y me sonaba que Stuart A. Staples era el de los Tindersticks, pero la verdad es que tenía pinta de disco que regalan con el periódico y no estaba muy segura de lo que compraba, pero total, por una libra o así que me costaría, lo cogí. Qué triunfo. Y qué imbécil el que se deshizo de él; a mí estas cosas es que me sientan mal y todo. 
No sé muy bien por qué pero en los dentistas siempre ponen música de cantantes femeninas. Enya, Cat Power (si es un poco más sofisticado), Regina Spektor o similares y, cómo no, Carla Bruni. Debe ser por retrotraer al paciente al rollo maternal, de protección, y al "sana sana culito de rana"que todo lo arregla de las mamás, pero a mí me dan una angustia... Sólo salvo de la quema a Alela Diane.
Pirate's Gospel es el disco por el que más nos han preguntado en las tiendas de discos donde he trabajado. Parece que a la gente le da vergüenza preguntarles a los de la tienda; no sé si porque intimidan más o porque siempre se hacen los distraídos como si estuvieran súper ocupados en colocar cuatro CDs, pero la cuestión es que siempre nos preguntaban a los de la cafetería. Así que doy fe de que Alela Diane tiene un público muy amplio y ecléctico, aunque eso no se viera demostrado cuando vino a tocar a Valencia (pedazo concierto, por cierto). Hasta me convenció a mí, que me aburren el folk y los gorgoritos, y no sólo me convenció sino que ya me enamoró cuando vino a tocar al Fopp (tienda de discos que dejó de existir cuando les dio por innovar y crear eso tan popular que ahora llaman ERE y que toda la vida ha sido "a la puta calle"). 
"Lady Divine" está en un EP homónimo que se hizo en exclusiva para Rough Trade y que los trabajadores de la tienda tuvieron a bien regalarme. Son modernos hasta lo exagerado pero qué majetes que son, de verdad. 
The Blue Trees es un disco oficial de Gorky's Zygotic Mynci pero a mí se me pasó totalmente cuando salió. Está entre Spanish Dance Troupe y How I Long to Feel that Summer, que ya son de la época en que eran conocidos (dentro de lo conocidos que puedan ser los Gorky's, claro) y, sin embargo, no se sacó ningún single de este disco. Seguramente es porque es un disco muy simple, que apenas tiene producción y que es muy sencillo. Un disco bonito desde "The blue trees", que lo abre, a la canción en galés que cierra ocho canciones mágicas. 
Otro chollo de tienda de segunda mano que llegó a bajar de 6 a 4 libras. Utilicé "The blue trees" para un vídeo que hice y que perdí cuando por fin logré acabar, así que, aunque sea una tontería, le tengo mucho cariño a este tema y no puedo evitar ver el montaje que hice con las cartas que me habían mandado de su puño y letra varios amigos, con ese barrrido de cámaras falsas del After Effects sobre la textura del papel y la tinta. Ni Spielberg, vamos, pero luego voy y no soy capaz de guardarlo como Dios manda. 
"Heartbeats" seguro que ha sonado en la consulta de más de un dentista. En mi época en el Fopp el ránking de discos por los que más nos preguntaban y, por lo tanto, que más poníamos porque así estábamos todos contentos, eran: Alela Diane, Blonde Redhead y The Knife. Ese grupo que ni se sabe muy bien de dónde salió ni qué ha sido de él.
Reconozco que fui de las que pensó que "Heartbeats" era de José González y que los de The Knife eran malos por copiarse y aprovechar el éxito del anuncio. Resulta que no era así y que las dos versiones son muy buenas, incluso la de la playlist que es en directo y que no recuerdo ni de dónde he sacado. Aunque seguramente me quedo con la de José González, que espero que nunca me la pongan en el dentista porque me pondría a llorar. Si no la puse en la playlist de obsesión fue porque ya se me ha pasado pero durante mucho tiempo, cada vez que la ponían -y en el Catch la ponían mucho-, mis heartbeats se podían oír desde la Patagonia de lo fuertes que batían... (uy, qué pastel me he puesto). Hasta el anuncio es bonito, por qué no vamos a reconocerlo. 
Si hay un disco por excelencia que se pone como música de fondo, que gusta a todo el mundo y que lo mismo te vale para el dentista que para una cafetería, es la banda sonora de Amélie de Yann Tiersen. Con ese disco nadie se puede enfadar, ya te pueden hacer esperar todo el día. Pero está tan trillado el pobre, que he preferido otro tema, mi favorito del señor Tiersen, el que hace con el mismísimo Dominique A
Nunca le agradeceré lo suficiente a Tiersen que la tocase el año pasado en el Rockomotives, aunque la cantase él (antes de ponerse todo borracho -hay fotos- en la fiesta de después), y aprovecho para pedir disculpas por extender la palabra -falsa- de que los conciertos del domingo del Primavera Sound no eran gratis y provocar, por consiguiente, que algunos no viesen a Tiersen y Richard Hawley en la ciudad condal. 
Buscando la foto de la portada de Lucky Dog Recordings 03-04 he acabado liándome y he visto que Tiersen colabora en uno de los temas de ese disco (claro, como no llevaba caja, no tengo los créditos de nada) y que -y esto es todavía mejor- Stuart A. Staples canta en una canción que Tiersen hizo para la banda sonora de otra película y que en los extras del DVD hay un vídeo en el estudio de los dos. Tiene muy buena pinta, así que habrá que investigar aunque es difícil llegar al nivel de "Monochrome". Incluso el vídeo es bueno.
La playlist acaba con 20 segundos de aplausos, que es exactamente lo que uno quiere hacer cuando puede cerrar la boca por fin y salir del dentista.

20 de febrero de 2012

Playlist Instrumental

Antítesis de la playlist de la semana pasada. Una serie de canciones que nos engullen. Inventar las palabras, pensar lo que nos dicen, bailar por dentro -sin moverse- y creer sin oponer resistencia. Una lista de reproducción larga y exigente que requiere de todos nuestros sentidos y de nuestro tiempo. Tiempo del bueno, del de calidad. Como decían en Doctor en Alaska: "Tiempo para estar".


El tema de Yo La Tengo es el que más me ha costado elegir. Los otros los tenía claros y sabía también que el grupo de Hoboken tenía que estar en esta playlist pero era difícil quedarse con una canción. Ellos, que han hecho de todo y siempre bien. Tienen todo un disco instrumental, en el doble recopilatorio que se llama Genius + Love = Yo La Tengo (el título puede sonar a que no tienen abuela pero es, objetivamente, el que mejor les define), y sin embargo, he preferido robar una canción de otro sitio y empezar la lista como ellos empezaron ese mítico I can hear the heart beating as one. Ese disco fue para mí el inicio de una historia de amor con YLT que todavía sigue; más que un amante, una familia. Gracias a ellos logré salvar, a veces in extremis, muchos exámenes de la universidad. "Return to hot chicken" abre un disco con el que me podía concentrar y desconcentrar en su justa medida. 
Maestros en todo, también lo son sin tener que hablar. La mejor muestra fue su espectáculo The Sound Of Science donde ponían música en directo (instrumental) a las películas sobre la vida marina de Jean Painlevé. Fue como ver documentales de La 2 pero sin que dieran ganas de dormir; un verdadero viaje submarino donde se hacía verdad eso de "sumergirse en el mundo de". Qué buen bañito nos pegamos en el Royal Festival Hall con Yo La Tengo. 

Folleto del concierto The Sounds Of Science 2007
He estado bicheando por la red y he averiguado que "Chemistry" es una canción del tercer disco de U.N.K.L.E., War Stories (2007), en la que resulta que colabora -supongo que a la guitarra- Josh Homme, el cantante de Queens Of The Stone Age. Pero la verdad es que no tengo ni idea de dónde he sacado este tema. Estaba en mi iPod, que lleva la misma música desde hará unos cuatro años o más, y siempre que sonaba (tengo tendencia a llevar el modo aleatorio), tenía que tirar la mano al bolsillo para mirar de quién era esta canción; hasta que al final ya se me grabó en la memoria emocional que era el temazo de U.N.K.L.E. 
Me gustaría escuchar más de este grupo y de ese pequeño genio precoz que es su responsable, James Lavelle, pero de momento me conformo con no poder dejar de escuchar "Chemistry". Es un ejemplo perfecto de cómo podemos llenar la música instrumental de nuestras vivencias o de las de otros. Cada vez que la escuchas te puedes imaginar una película distinta en tu cabeza.
Los que sean demasiado perezosos que no se preocupen porque U.N.K.L.E. también es un auténtico artesano en la parte visual y sabe, igual que en su música, sacar lo mejor de los demás. Es como si en un examen se copiase las respuestas de sus compañeros y luego consiguiera mejor nota que ellos. Sus vídeoclips son auténticas maravillas y, seguramente, parte de su éxito se lo deba a su trabajo con el sensei Jonathan Glazer en el impactante (en serio, si sois muy sensibles o hipocondríacos o simplemente empatizáis mucho, no lo veáis) Rabbit in your headlight. El buen gusto y espíritu de trabajo en equipo de Lavelle es indiscutible. Dicen que la unión hace la fuerza.

Yo también quise hacer vídeoclips un día. Explosions in the Sky me recuerdan por qué no los hago. Llevo toda la tarde escuchando esta playlist y cuando llega el minuto 2:35 de "First breathe after the coma" sigo sin poder evitar dejar caer un par de lagrimones. 
Hace tiempo tuve que hacer un trabajo para un curso de edición de vídeo digital pero, como no tenía cámara, me las tuve que ingeniar con fotos y trucos baratos de After Effects. El caso es que hice un homenaje de unos diez minutos a la correspondencia de papel y tinta que se tituló "Hymn to the Postal Service" (sí, me lo copié de Hefner). Reuní las cartas que me habían mandado, pedí a mis amigos que me mandasen más, y perseguí a mis compañeros de trabajo hasta que tuve varias caligrafías e idiomas que incluían, entre otros, el húngaro, el euskera, el italiano, el polaco, el hebreo, el afrikaans e incluso el somalí. El resultado fue mucho mejor de lo esperado y, aunque la edición era una patata, tuvo bastante éxito entre mis compañeros de curso. La profesora me perdonó la vida y me animó a mejorar el montaje para que el contenido no se viese mermado por la falta de técnica. Después de mucho tiempo, pude dar el vídeo por terminado y lo quise pasar a un disco duro externo, que había sido un regalo de cumpleaños. No sé qué pasó que se fue todo al carajo. Creo que, aparte de mí, sólo Emilia -a cuya sobrina estaba dedicado el vídeo, no sé muy bien por qué- llegó a ver la versión final. Todo el trabajo, todas esas cartas, al garete. Intenté repetirlo desde cero pero mi ordenador no lo resistió. 
Explosions in the Sky venían al final del vídeo, cuando la parte melancólica daba paso a la nostálgica: las postales. Esas imágenes que nos ayudan a imaginar a nuestros amigos en lugares exóticos a los que puede que nunca lleguemos a ir pero que ya formarán parte de nuestra memoria. Como dice el título del disco donde se encuentra "First breathe after the coma": The Earth is not a cold dead place. "Hay un millón de mundos por descubrir". 
Sé que está mal llorar por las cosas materiales y podría decir, para que quede mejor, que en realidad lloraba la pérdida pero no es verdad. Todavía lloro porque no supe grabar bien un archivo de mierda y ya casi ni me acuerdo de cómo era ese vídeo. 
Tanto con Diabologum como luego con Expérience, Michel Cloup siempre ha sabido muy bien cómo ir atrapando al personal. Pese a que su voz y sus textos (para quien los entienda) son una de sus mayores armas, con este "West Houston Street", que estaba en el gran Aujourd'hui, maintenant de Experiénce, demuestra que también es capaz de transmitir su rabia, su energía y su intensidad sin tener que hablar. [Este tema no está disponible en Grooveshark, así que he puesto "Madlic" de Goodspeed You! Black Emperor de Allelujah! Don't Bend! Ascend!]
Cuando escuchas a Mogwai imaginas a unos tipos con la imagen de Michel Cloup: cazadora de cuero, mirada de las que pone nerviosica, francés muy francés, y no precisamente alguien con quien te pondrías a hablar de fútbol o de la nueva entrega de X-Men. Y sin embargo, es todo lo contrario. Una de las cosas que más me gusta de Mogwai es su aspecto de hooligans, su acento escocés, lo majos que parecen sobre el escenario y lo normales que se les ve. 
Sus conciertos son toda una experiencia. Encienden la mecha, se va quemando y al final explota. Como el tema que he elegido para la playlist: Mogwai en estado puro. El problema es que no sé ni cómo se llama ni de qué disco es [Mireia, ajuda que me'l gravares tu!]. Creía hasta ayer que era del Rock Action pero resulta que en ese álbum sólo hay ocho temas y en mi CD hay 17. Por la duración de las canciones les he podido poner nombre a la mitad de temas pero los primeros no sé de dónde son. Me he fijado y en el compact disc puse: "Rock Action +", pero no puse más "qué". En cualquier caso, poco importa; la Pista 01 es para morirse o, mejor dicho: para dejar que Mogwai te maten. 
The Road
Sigo con falta de información. El disco de Stuart A. Staples parece una recopilación de grabaciones porque se titula Lucky Dog Recordings 03-04 pero no sé mucho más sobre él. Estaba en una charity (en este caso una tienda Oxfam de cosas de segunda mano), en un sobre, sin caja, porque seguramente era una copia promocional. Es una auténtica maravilla de disco y la canción que lo abre es pura belleza. Sé que he hecho algo de trampa porque hay voz pero creo que "uuuh uuuh" se puede entender como instrumental. 
Cuando vi la película The Road hubo un momento en que sonó una música que me hizo salir de un salto del agujero en el que estaba metiendo poco a poco. Era el mismo piano que suena en "Somerset House". Pensé: "Oh, Stuart Staples en la banda sonora, qué buena elección". Pero no. La banda sonora es de Nick Cave & Warren Ellis y parece que en el tema "The Road" eligieron la misma melodía que Staples. En los créditos ponía de qué compositor archi-famoso era la música de piano pero ya no me acuerdo. Me quedó la misma sensación de tonta que tuve una vez en que, paseando con una segunda cita, vi una pintada que ponía: "She walks in beauty like the night", a lo que solté yo toda emocionada: "Hala, ¡qué fuerte! ¡Han pintado una letra de Suede!" (es el inicio de "Heroine" en Dog Man Star). Mi acompañante, muy británico él, contestó: "Eeeeh, no. Es Shakespeare". 
Por aquellas cosas del "chincha rabia", he de constatar que el cantante de los Tindersticks lo hizo primero, así que, aunque sólo sea por eso, elijo su versión. Además, pese a que no está en la película, es una auténtica canción de supervivencia. La copia de la charity no estaba en el mejor estado (creo yo) y parece constantemente que "Somerset House" se va a enganchar, se asoma el desastre (odio que se quede enganchado un CD, lo odio con todas las letras), pero siempre sigue adelante junto a esa pandereta a la que le cuesta sonar pero que al final suena. 

30 de enero de 2012

Playlist Bajonera

Me está pudiendo tanta negatividad. A veces, por muy convencidos que estemos de que algo bueno va a pasar, simplemente no pasa y, aunque muchos días eso mismo nos dé la risa, en realidad no es divertido. Creer no es suficiente. Las cosas se venden, se alquilan, se traspasan, se cierran, no llaman o ni lo intentan. Son "malos tiempos para la lírica" y casi que para todo lo demás. Esta es una playlist para acompañar. 


Los Tindersticks no son un grupo puramente "bajonero"; tienen también sus momentos de épica y de belleza total. Sin embargo, el señor Stuart Staples es un auténtico "drama queen" (tendría que ser "king" porque es hombre pero el lenguaje también es machista en inglés y la expresión sólo se refiere a las reinas). Esta tarde, en unas notas que hice ayer para la playlist, he visto lo siguiente: "Stuart = Piqué". Y me he quedado a cuadros conmigo misma pensando que qué tendría que ver el cantante de los Tindersticks con el jugador del Barça. Luego me he dado cuenta de que no era Gerard sino Concha. 
La primera vez que vi a los Tindersticks me tiré sobre el césped de Benicàssim (o lo que quedaba de él) porque sabía que iba a ser un concierto tranquilo, pero no aguanté mucho con el culo pegado al suelo. Staples se retorcía y sufría como una folclórica con lágrimas en los ojos; era imposible no empatizar con él y resultaba difícil no compartir sus nervios y su angustia. Con el tiempo se ha vuelto más comedido; seguramente porque beberá menos o puede que porque se haya dado cuenta de que los espasmos sobre el escenario podían acabar con su salud mental y con la de los presentes. 
"Another night in" es la canción que abre Curtains y me parece una manera extraordinaria de empezar un disco. El tercer álbum de los Tindersticks, no sé por qué, se vendía carísimo cuando salió pero tenía una portada tan bonita que me resultó imposible no comprarlo. Ahora me sigue pareciendo uno de sus mejores trabajos como conjunto y lo guardo como oro en paño. 


Si hubiese querido un tema que me parezca "bajonero" (y casi hasta "mal rollero") de verdad -y reconozco que es algo muy personal- sería alguno de Sr. Chinarro (disco homónimo). Todavía guardo en el fondo de un cajón ese disco grabado en la cara B de un cassette donde también estaba el Hulahop de Mercromina. Odio esa cinta. La asocio sin remedio a una sensación de darse golpes contra la pared. Pero a mí no me gusta nada regodearme en los momentos bajos, así que... pasando de Sr. Chinarro y Mercromina. Los tiempos son malos pero la pared está dura y duele, tampoco hace falta ser gilipollas.

Si hay un grupo que acompaña bien los momentos de introspección -por dejar de utilizar el término "bajonero"-, son Low. Lo son por una obviedad: de no ser así, se llamarían "high". Festival del humor. El problema con Low ha sido elegir un tema para esta lista de reproducción. Lo suyo es escuchar los discos enteros porque, si les arrancas una pieza, la experiencia ya no es la misma. "Monkey" del The Great Destroyer es de los pocos temas que funciona como single.
Creo fue Jung, el psicoanalista, el que tipificó las personalidades según la emoción predominante; cada categoría era un color, o algo así. No sé; esta semana hacen "Un método peligroso" en el Cinestudi D'Or de Valencia, a ver si a la segunda me entero de algo. En esta playlist no hay muchos colores pero sí distintas tonalidades. La empezábamos con melancolía y la seguimos con inquietud y hasta con algo de temor -y también, no sé por qué, con el volumen bastante más alto (sorry). Aun así, pese a que nunca los pondrías un sábado antes de salir o en una fiesta de Nochevieja, en la música de Low hay algo curativo, una especie de efecto redentor que es, al fin y al cabo, lo que se pretende con esta playlist.

Con Sunny Day Real State ya entramos en un mundo a cuya puerta sólo llamo muy de vez en cuando. De hecho, este grupo me transporta a una adolescencia de canciones escondidas en recopilatorios de cassette que Juan le hacía a mi hermano y que yo me agenciaba como quien no quiere la cosa. Qué malos fueron los primeros años noventa para los tímidos; no teníamos muchos grupos divertidos y la música electrónica era una aberración. 
El caso es que no estoy segura de si este grupo que la Wikipedia define como el origen del género "emo" (lo cual me provoca una patada en el estómago) y que me suena que luego tuvo algo que ver con los Foo Fighters, lo descubrí por Juan o por la radio. Debe ser la segunda opción porque hasta ayer creía que el temazo por excelencia de S.D.R.S. se llamaba "Circus" pero resulta que se llama "In Circles". He elegido "8" del Pink Album porque el principio es sublime y es más tranquila que el temazo pero también está llena de la rabia característica de este grupo. Algo de rabia siempre viene bien.

Siempre que pienso en estos pre-emo (ejem), me acuerdo también de "Submerge", una de mis canciones favoritas del mundo mundial. Todavía me reconcome pensar que Come estuvieron en Castellón y no los pude ver. Es una tontería pero siempre pensé que en S.D.R.S. cantaba una chica y en Come un chico, y resulta que es al revés. No he podido comprar esta canción en mp3 (pero me llevo el disco entero de Amazon por ¡8 euros! y me llega ¡dentro de un mes o más!), así que ahí va el vídeo; las pintillas de Thalia Zedek tampoco tienen desperdicio.



En otro de esos cassettes de recopilaciones caseras, tenía los temas de Spain de un disco con un título muy acorde a nuestros días: The Blue Moods of Spain. Sólo tenía algunas canciones porque pertenecían a un especial de lo mejor del año (1995) del programa de radio de Juan Vitoria, "Los 39 sonidos". El papel con los nombres de los grupos, que iba cazando "hábilmente" al vuelo según los pronunciaba el Vitoria, no tiene desperdicio; el mejor es precisamente el de los Tindersticks, que escribí como Tender Steaks (los filetes tiernos).
"Spiritual" es una canción que te parte por la mitad, y luego otra mitad, y otra... Casi me da un ataque al corazón cuando Mark Lanegan hizo una versión con los Soulsavers; la escuché en directo y casi me da un síncope. Fue en el ATP Nightmare Before Christmas que ya comenté en la Playlist Momentos en Vivo para Morirse y juraría que alguien dijo que el de gafas era Josh Haden, el cantante de Spain. Esto me suena pero puede que fuera en otro concierto. O que lo haya soñado. O puede incluso que directamente me lo haya inventado ahora mismo. Me sonaba también que había alguna historia oscura sobre Haden o su padre y he buscado en la red para poder ponerla aquí cual "Diario de Patricia" pero lo único que he averiguado es que su padre es un músico de jazz muy importante y que tiene tres hermanas trillizas que también tocan en varios grupos, uno de ellos The Rentals. No es lo que yo buscaba pero es curioso, habrá que conformarse.
Johnny Cash también tiene su propia versión de ese "Jesus, I don't want to die alone" pero, pese a que hablamos de dos monstruos como son Lanegan y Cash, la de Haden es tan cruda y tan sincera, tan tremenda en definitiva, que me quedo con la original. En el caso de "Hurt", la versión que hace Cash del tema de Nine Inch Nails, ya no lo tengo tan claro. El vídeo, grabado poco antes de la muerte del hombre de negro, es muy "bajonero" pero una auténtica maravilla.

Mark Lanegan no parece exactamente el hombre fiesta. Puede que lo sea pero esa voz y esos dedos tatuados con estrellas que a mí me pareció que ponían "Love" y "Hate" (según las imágenes de Google parece que mi memoria tiene un recuerdo algo distorsionado del concierto de Soulsavers) impone, cuanto menos, respeto. Junto a los Soulsavers puede salvar tu alma pero con "No Expectations" te la deja hecha polvo. Yo creo que no recuerdo mucho de ese concierto porque me lo pasé hipnotizada y con falta de aire para respirar. Acabo de buscar la letra de esta canción y resulta que esto es una versión. La original es del señor Mick Jagger y compañía. Incluso he encontrado un blog que traduce al castellano las letras de los Rolling Stones. Nunca te acostarás sin saber algo nuevo. Palabras sabias como las que dan nombre al disco de los Soulsavers donde se encuentra el "No Expectations" de esta playlist bajonera; un título de esos que dan por saco a los que alguna vez hemos hecho radio: It's not how far you fall, it's the way you land. No importa de qué distancia caigas, lo importante es cómo caigas. Lo bueno de los malos momentos es que son momentos.