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5 de noviembre de 2012

Playlist de la Despedida

Todo lo que empieza tiene que acabar y otros tópicos varios que suelen ser mentira pero que, en este caso, se cumplen. Ni mi colección de discos (especialmente si tenemos en cuenta que algunos grupos los llevo escuchando desde que tenía 15 años) ni mi anecdotario son ilimitados y, aunque me han hecho buenas sugerencias, el espíritu del blog no sería el mismo si tengo que improvisar las listas o no tengo nada que decir sobre ellas. 

Me alegra que la última lista de reproducción esté compuesta íntegramente por voces femeninas y digo que me alegra, no porque sea una lista de mujeres, sino porque creo que es muy bueno que no lo haya hecho a propósito: ha salido así. También hay que reconocer que es una playlist "moñosa" y "pavoncia" donde las haya... pero tampoco creo que haya mucha gente que no se ponga en ese modo cuando le afecta una despedida. 

Las despedidas son tristes cuando alguien se va y no queremos que lo haga, así que la mayoría de canciones de adioses se refieren a eso. "Baby don't go" es bonita a más no poder, triste y un gran cierre del primer disco de las Dum Dum Girls, aunque es una canción original de Phil Spector. Todo un clásico del "no te vayas todavía", igual que esta perla (me encuentro cada cosa...) de la historia de la producción audiovisual.



Pese a que una se ha ido acostumbrando a las despedidas a base de vivirlas, siguen sin gustarme nada. Así que paso de hablar de ese tema y voy a aprovechar que es la última (ays, cuántas veces habré dicho eso...) para sacar de la manga unas cuantas anécdotas musicales que suelen resultar muy efectivas pero que no han tenido cabida en ninguna playlist anterior. Espero que así me exorcice y deje de dar el coñazo con las historias de la "mili".

La clásica historia de mi amigo Nick Cave
Volvía de una escapada de las cortas y me fui maleta en mano a Rough Trade East, donde estaba encargada de la cafetería, porque tenía que hacer papeleo de la tienda. Al llegar me dijeron con gran emoción que esa tarde (mediodía) iba a venir el mismísimo Nick Cave a firmar un libro, o algo así. Como no iba a tocar, me metí en mi mini oficina/almacén/pasillo/zulo donde la mesa era un congelador y la silla unas cajas.
Y ahí estoba yo con mis invoices y mis deliveries cuando viene el manager de la tienda de discos y me pregunta si puede entrar Nick Cave a lavarse las manos. Así que ahí me quedé pegada al lado del señor Cave (que aún no lo había visto con bigote y casi me da un pasmo) mientras se intentaba quitar la tinta de las manos porque, sabe Dios por qué, le habían hecho poner sus huellas sobre un cartón, en plan paseo de la fama. El hombre flipaba en colores porque eso no se borraba... y yo en plan azafata dándole jabón y sin saber qué decir. Así que le dije: "Welcome to my office" y él, muy educadamente, me dijo: "Oh, is this your office?... It's a nice office". Claro, me esperaba una voz de barítono, en plan Russell Crowe, pero de eso nada monada: australiano nasal a más no poder y muy entrañable, aunque me tuve que aguantar la risa mientras el pobre buscaba algo con lo que secarse y yo le arrancaba un cacho del rollo de papel azul que utilizábamos para limpiar las mesas... Cero glamour todo. "Thank you. Bye" y esa es mi historia con Nick Cave.

El señor Nick Cave
"Qué nos va a pasar" de La Buena Vida es muy gráfica y atiende a ese momento en que uno empieza a olerse la despedida. Ay, qué daño. [Muy fuerte que no esté este tema en Spotify. Lo cambio por "Despedida" de Neleonard, quienes seguramente ni existían cuando escribí el blog, pero que son muy buenavideros y lo que escucho ahora mismo en loop]

Cuando me convertí en manager de Alex Turner
El cantante de los Artic Monkeys debió grabar su disco con el otro tipo de The Last Shadow Puppets por la zona del este de Londres. Venía a menudo a la tienda y se tomaba un latte (café con leche enorme), aunque hubo un día que se pidió una magdalena también (blueberry muffin), lo cual me dio un segundo y medio más de conversación con él. Mientras le atendía, veía que detrás había un chico japonés que no dejaba de mirar. Se acercó cuando Turner se había ido y me preguntó que si él era él ("is he him?" o algo así), le dije que sí y va el tío y me pregunta -a mí- que si le puede pedir un autógrafo... ¡chaval que yo sólo le he hecho el café, a mí qué me cuentas!

La canción de Saint Etienne no tengo muy claro de qué trata. No sé si es uno que se muere o simplemente se va pero el caso es que es tan épica, intensa y dice tanto "he's gone", que "Like a Motorway" es perfecta para una despedida. 

Entradas gratis
Aparte de las acreditaciones de la época en que hacía radio y alguna invitación ocasional, siempre pago todo. Sin embargo, reconozco que también he tenido suerte. Ya conté en un post cuando una chica me dio una entrada para los Gorky's Zygotic Mynci y yo me hice la chula diciéndole quiénes eran sin saber que ella era la novia del cantante. Me pasó algo parecido en con los Libertines y con Depeche Mode, cuando fui sin entrada por si sonaba la flauta (al de Depeche Mode fui al parque de botellón, la verdad), y me encontré con una peña muy amable que me dio (DAR) una entrada.
Sin embargo, lo mejor fue con Suede. Hacían un concierto gratis en una tienda de discos pero las invitaciones eran limitadas y, para conseguir una, había que comprarse su recopilatorio de singles, algo que no tiene mucho sentido si tienes todos sus discos. Así que me negué pero fui igualmente por si se podía ver algo desde fuera. Y no, no se veía un carajo porque la persiana estaba bajada y, aunque apoyábamos la cabeza en ella, no se oía casi nada... Pero la diosa fortuna quiso que mi soledad y mis ojos caídos sirviesen para ablandar el corazoncito del chico de seguridad, que me pasó una pulserita como si me estuviera pasando drogas (y eso que, ni siquiera, se la había pedido). Qué alegría, y qué ridículo luego cuando hice la cola para conseguirle un autógrafo a Maje y fui la única que no llevaba el disco. Sólo tenía un bloc de notas pequeño (de los de Henri o Taurus) y me tuvieron que firmar cada uno en una hoja distinta. 

Teniendo en cuenta que los llevo grabados en mi piel, no podía acabar el blog sin poner una canción de Echobelly (que ya me podían haber avisado de que el brazo no es siempre igual de terso). "Dark Therapy" fue la despedida a uno de los conciertos más decepcionantes de mi vida pero sirvió, no sólo para hacerme olvidar el resto de la actuación, sino para acabar levitando y reafirmarme en que Sonia Aurora es muy grande.


Así acabó la calle en la que empezaron a hacer cola a las 9 de la mañana los fans de Radiohead un día de enero de 2008, día en que hacía un frío en Londres para morirse. La gente daba la vuelta por la calle del fondo y los pobres de las tiendas de enfrente a Rough Trade East se tuvieron que quedar dentro después de cerrar porque no podían salir. 
El día anterior mi superior me dijo que, al día siguiente, iba a haber un concierto secreto de un grupo muy importante y que sólo podía trabajar una persona en la cafetería (en la tienda de discos sólo había unas tres o cuatro personas). Dije que yo, claro. A las siete de la mañana ya estábamos allí y a partir de las nueve, hora en que se lanzó la noticia, empezó a aparecer gente que se sentó en la calle con sus portátiles a trabajar desde allí (sólo se daban 200 invitaciones). Me pasé todo el día haciendo tés y cafés sin parar de cesar (mi superior, el c****n, bien que se apuntó al carro pero no me ayudó ni una sola vez). Total, que a las 19h que estaba previsto el concierto, aquello era imposible. 
Habían colocado pantallas para que la gente lo viera desde fuera (la puerta era toda de cristal) pero aquello colapsó. Un caos, un desastre... y finalmente anuncian que lo trasladan a uno de los bares de la zona (enano); así que viene la promotora y me pide, como no sabe qué toman Radiohead, no sé cuántos millones de cafés de todos los tipos con sus leches correspondientes, etc. Y allí me la veo que pilla los cafés (sin pagar) y tira a irse. Después de más de doce horas sin parar de currar y de haber quedado mal con mil peña (me salieron más amigos ese día que con veinte paquetes de Donetes), me tragué mi vergüenza (que normalmente lo de pedir no se me da muy bien) y con mis mofletes rojos le dije: "Yeeeeeeee tíaaaaaaaa [en inglés, claro] que llevo aquí todo el día... y sin pulsera no los voy a poder ver". Menos mal que le quedaban un par de pulseras y allí que me pude ir a pasar frío con el resto de mortales hasta que aparecieron Thom Yorke y compañía y se marcaron un conciertazo (por suerte para mí tocaron muchas de la etapa del OK Computer y anterior) para doscientas personas al borde de la hipotermia.

"Goodbye song" de The Moldy Peaches no necesita explicación.

Graham Coxon: "tó pa dentro", Björk: "tó pa fuera"
El guitarra de Blur fue cliente habitual de otra cafetería en la que trabajé mucho tiempo pero mis compañeras no le conocían y le dejábamos en paz. Una vez que tardó mucho en volver por allí, mi jefa, que era muy espabilada y ya sabía que era de Blur, le preguntó que por qué había estado tanto tiempo sin ir, y él contestó que había estado trabajando. Ella se hizo la súper tonta y le preguntó que de qué, así que dijo que había estado de gira y yo, como ya se había abierto la veda y Mireia me había dicho que lo había visto y que le había gustado mucho, pues le dije que una amiga lo había visto y que le había gustado mucho. Y ya. Mira, yo no sé quién se puso más rojo, si él que agachaba la cabeza y decía "thank you, thank you" o yo que me dio mucha vergüenza que a él le diera tanta vergüenza. 
Björk es todo lo contrario. Bueno, ella no sé pero sus amigos sí. Apareció por sorpresa en un bar de Londres (que se lió una para que entrase la reina...), en el que me encontraba por casualidad, y se puso a pinchar. Tuvimos tanta suerte que su "cort d'honor" se puso junto a nosotros, que habíamos estado muy a gusto y tranquilos toda la noche, y empezaron a subirse encima de los sofás (abrigos) y en una mesa donde acababa de dejar una pinta de Guinness enterita que acabó en el suelo. Grrrrrrrrrrrr. Digo yo que los amigos de Björk podrían haberse pagado una cerveza... pues no, casi nos pegan los muy inútiles. En fin, vaya historia más fea para acabar.

Tendré que dejarlo con algo mejor. Otro clásico de las despedidas, uno de los primeros bailes a lo Macarena que me aprendí y, como no, en su versión noventera.
Good luck, and good night

27 de febrero de 2012

Playlist de Canciones Desechadas

Las canciones de esta playlist no son rarezas, porque muchas de ellas son bastante conocidas, ni tampoco caras B, porque la mayoría estaban en EPs, así que he tenido que titularla "Canciones desechadas" porque son temas que -inexplicablemente- quedaron fuera de la discografía oficial de los grupos, de esos llamados "álbumes de estudio de larga duración". 

Normalmente, alguien a quien no le gusten mucho estos grupos, no llega a acceder a este tipo de canciones, por eso, aunque no lo he hecho a propósito, es lógico que me haya quedado una lista de reproducción muy de fan y, eso sí que no sé muy bien por qué, muy de karaoke. Sólo con que una persona llegue a disfrutar de ella aunque sólo sea la mitad de lo que lo estoy haciendo yo, ya me doy con un canto en los dientes.


Tengo apuntadas ideas para el blog en una libreta en la que desde el principio aparecía esta playlist pero "Magnesia" no era una de las seleccionadas. Lo es ahora casi por encargo, porque surgió en una conversación de sábado por la noche en la que discutíamos los diferentes grados de "ñoñor" de las presentes.
Este tema de La Buena Vida abría un EP con el mismo título. Confieso que me lo compré porque siempre me ha costado escuchar durante mucho rato a este grupo -nunca he sido muy de dulce- y pensé que si el disco sólo tenía cuatro canciones podría soportarlo. No es que no me gusten, al contrario, tienen temas que son bonitos con todas las letras: la b, la o, la n, la i, la t, la o y la s, todas en mayúsculas, pero los discos enteros me cuesta, qué le voy a hacer. "Magnesia", sin embargo, la escucharía sin parar. La canto intentando no ahogarme y cada vez me gusta más, aunque ahora tenga un regusto amargo por la muerte de uno los componentes del grupo el año pasado (debería buscar el nombre, lo sé, pero hoy mi conexión de Internet es horrible y no puedo hacer prácticamente nada, tengo que ahorrar los megabytes). [Pues resulta que "Magnesia" no está en Spotify, así que añado "Jamie" de Weezer, a la que me refiero más abajo, para cerrar la lista]

Amarga, y mucho, es "The Living End". Como muchas chavalas de mi edad -aunque, evidentemente, creía que era yo sola- hace quince años estaba enamorada de Brett Anderson. Muy lista yo, estaba convencida de que, en realidad, no me gustaban tanto los Suede por su música como por mi admiración por Anderson. A veces hasta llevaba el look completo: pelo corto con flequillo de lado largo (a lo Winona Rider, para que nos entendamos), pendientes de aro, y de negro riguroso con unos pantalones de fallero de mi hermano a los que les tuve que cortar el forro de los bolsillos para que me cupiesen las caderas y que me venían para ir a regar, pero yo creía que iba estupenda. 
Esa convicción cambió cuando los vi en directo por primera vez, y gran parte de la culpa la tuvo "Europe is our playground", una de las caras B que se pueden encontrar también en Sci-fi lullabies, que no había escuchado antes y que me pareció espectacular. 'Flipé' tanto en el concierto que el amor por mi Brett pasó a un segundo plano y me di cuenta de que me iba a quedar freaky y enferma para siempre. 
Años después, en el que se suponía que iba a ser el último concierto de Suede (me cago en sus muelas), tuve la suerte de escuchar "The Living End" en vivo. Volvió a salir la fan y hasta las lágrimas. Fue un espectáculo y un regalo irrepetible. Por eso me da miedo volver a verlos en directo. Adiós Suede.

El hombre al que no le gustaba posar... ni ná.
Benicàssim, 1996. Los Jesus & Mary Chain tienen que tocar este año después de que el anterior no llegaran a hacerlo. Los Bluetones, Los Planetas (qué disgusto, madre) y algún grupo más caen de cartel a última hora; la organización tiene que rellenar hueco. Escenario pequeño, atardece y sale un grupo con un cantante muy delgado. Los reconozco y me emociono, aunque en realidad no sé quiénes son y así se lo comunico al de al lado cuando me pregunta. Pienso en mi interior que son Deacon Blue (menos mal que me callé) pero luego me acuerdo que falta una chica y sigo sin situar la familiar cara del cantante. Entonces empieza... ¡"Snakedriver"! Eran los mismísimos señores Chain a plena luz del día. Repetirían por la noche con la luz y el ambiente adecuado, y volverían a empezar con ese tema que estaba en la banda sonora de El Cuervo.
Ese concierto debería haber estado también en la Playlist de Momentos En Vivo Para Morirse pero, como pasa con muchos de los recuerdos de las primeras veces, en este seguramente "cualquier parecido con la realidad hubiera sido pura coincidencia".

Me costó años averiguar cómo podía ser que una canción de Garbage que fue todo un hit (no puedo buscar el nombre pero era esa del "parapa pa parapa pa..."), se pareciese tanto a "Mi hermana pequeña". Descubrí con el tiempo que ambas beben del "Something's wrong" de los Jesus & Mary Chain pero estuve mucho tiempo rayada pensando que un grupo tan famoso pudiese conocer a Los Planetas.
He estado a punto de no ponerla en la playlist porque "Mi hermana pequeña" está un poco "sobada" de más y porque hay muchos otros temas "escondidos" de los granadinos que deberían haber estado en un disco. De hecho, lo están: en un recopilatorio, Canciones para una orquesta química, que juré que nunca me compraría porque incluye las caras A de los singles -que ya están en los discos- y me parecía un timo. Hoy me lo he comprado, ups. Me he dejado llevar por la razón, porque esos temas los tengo en cassette grabado de la radio y no los puedo subir al blog, y por el espíritu fan que nos invadió a unos cuántos el sábado en el concierto de Grupos de Expertos SolyNieve (con el cantante de Los Planetas, ese hombre que parece no tener derecho a envejecer según algunos comentarios, al frente).
Es muy divertido ser fan, especialmente ahora. Todo lo que tiene de "coñazo" ser adolescente cuando lo eres, lo tiene de divertido ser adolescente cuando ya no tienes edad para serlo. Llegas a ser consciente de que estás haciendo el ridículo pero... hay tantas cosas peores que se pueden hacer.
Uno de los temas de Los Planetas de los que salieron en EP (uno con un nombre muy largo) que más me gusta es "Prueba Esto". Hasta el vídeo me gusta; es de los pocos del grupo que se salva y lo hace sólo porque sale Juan de Pablos.

Si hay un grupo que merece la pena por sus canciones desechadas es Weezer. En realidad, como el resto de las de la lista, no es que las tirasen a la basura. Es más, esos temas que no están en los discos son casi más populares que los que los están. Con Weezer es todavía más exagerado: "Jamie", "Suzanne", "Devotion", "I just threw out the love of my dreams", versiones, etc. Las mejores canciones de Weezer son las escondidas.
"You gave your love to me softly" es un clásico. Es Weezer en estado puro. Es una píldora de emoción y fuerza. Bonita con ñoñor y sin ñoñor, en acústico y en directo. Un temazo, vaya. Weezer sí tienen muy buenos vídeos pero este, que ni es oficial y ni es siquiera videoclip, es uno de mis favoritos.
En esta lista en la que aparecen muchos de mis grupos favoritos, si me preguntase cuál es mi canción favorita de cada uno de ellos, lo pasaría mal. Con Pulp, sin embargo, lo tengo claro: "Seconds". Adoro sus discos y adoro todo lo que han hecho: imagen, vídeos, conciertos... como dice el propio Jarvis Cocker, son "una obra de arte completa". Pero este tema es inalcanzable. Empieza como "Do you remember the first time?", que sí que estaba en el His'n'hers, pero esta canción, que se coló en el Sisters EP, va creciendo y creciendo hasta que llega a un estribillo sublime. Es el mejor Pulp, cuando aún no se habían rendido al pop alto y claro, y hacían pop sucio y oscuro sacado de los '80 cuando, en pleno resacón de esa década, nadie lo hacía, ahí con un par. 
"Seconds" estuvo en esta playlist desde el principio, igual que "I can't stop partying", una canción que no es plenamente de Rivers Cuomo porque la letra es de un rapero. Cuomo la hizo suya con una música melancólica que nada tiene que ver con el espíritu festivo original de la canción. Interpretación majestuosa. Se la guardó para sus grabaciones caseras y sólo la toca con Weezer en algún directo. Que lo vean estos ojos, por favor.
No me enrollo más que, además de faltar a mis propias reglas (esas listas de 5 canciones... en fin, Serafin), mi conexión de Internet está al límite.