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9 de julio de 2012

Playlist de Segundas Partes

A veces "segundas partes" sí son buenas y sobre eso trata esta playlist. Iba a poner sólo esas segundas partes pero he pensado que donde come uno, comen dos y donde comen seis... también caben doce.

Playlist arriesgada y difícil porque con tanto temazo se puede sufrir empacho. No se vale lo de empezar con algo de impacto o guardarse lo bueno para el final. Lista a rebosar, que me tiene el corazón totalmente partido. Total, que llevo toda la tarde sin poderme concentrar. A ver qué sale...



Para mí Luna y Galaxie 500 no tuvieron nada que ver hasta que ya era mayorcita. Enamorada de Dean Wareham, no sabía que este señor tenía un pasado. Conocía a Galaxie 500 sólo por una versión de Nirvana del "Here she comes now" (impresionante) que hizo sonar Paco Pérez Bryan en un programa especial del primer aniversario de la muerte de Kurt Cobain. Supongo que el hombre diría que, en realidad, es de la Velvet Underground pero yo de eso no me enteré, sólo copié en el papelito del cassette: "Here she comes - versión Galaxy 500" (que no acerté 100% pero estuve bastante fina). Así que, igual que creía que "Ceremony" también era original de Galaxie 500,  me pasé muchos años respetando a Galaxie 500 porque Nirvana les versioneaban. Esas cosas de aquellas épocas en las que no había Internet y tampoco pasaba nada.
Damon, Naomi y Dean. Los dos primeros pasan de "reunions"
A la pregunta -bastante tonta, por otro lado- de si me gustan más Damon & Naomi o Luna, para mí no hay color.
Esperar los nuevos discos de Luna no tenía precio; no porque creyeses que iban a ser mejores que el Penthouse o el Pup Tent sino porque sabías que si había disco nuevo significaba que venían a tocar en directo y eso es [traducción simultánea] "mielita". Casi lloro de emoción cuando Wareham decidió tocar los temas de Galaxie 500 pero si se llegan a juntar Luna, con Sean Eden y los dos pelaos, y vuelven a hacer esas versiones en directo como la del "Everybody's talking"... ay ay ay, sólo de pensarlo me da algo. Y si se juntan y tocan "Bobby Peru" (que al final ya no la tocaban), me muero en el momento. Ese "I really don't mind you keep your secrets from me but please don't keep them from yourself" es una de mis frases favoritas de sabiduría popular; una de esas que me encanta utilizar hasta la saciedad en conversaciones de arreglar el mundo, como la de la abuela de Camila de "si un problema no tiene solución, entonces es que no es un problema" o la del Company que dijo que alguien dijo que "los clásicos no son clásicos porque los leamos mucho sino porque ellos nos leen a nosotros" o la de la pintada de "Amnistía y cerveza fría". En fin, esas frases de fondo de armario que todo el mundo debe tener.

Volver a ver a Diabologum no sé cuántos años después de la última vez, aunque sólo fuera un concierto y sepa que seguramente ya no se repetirá, ha sido la mejor de las segundas partes. Con otras reuniones de grupos sí me ha podido más la nostalgia pero en el caso de Diabologum, parecía tan imposible volver a verlos, que fue increíble.
Aún así, contenta y feliz de que Diabologum acabasen tras el #3 porque, después de esa maravilla cuyo adelanto era "365 jours ouvrables" (que luego no tenía nada que ver con el resto del disco pero sigue siendo un temazo), lo mejor que podían haber hecho fue crear Experiènce y Programme (que no los he puesto porque son un poco raros pero, por calidad, podría perfectamente).
Cuando Experiènce sacó el Aujourd'hui, Maintenant se produjo un pequeño momento de recelo pero sólo con escuchar cómo empezaba la canción que da nombre al disco, ya se nos pasó. Les podía haber pasado como a muchos otros grupos con dos "cabezas pensantes" en los que sólo uno ha tenido éxito pero no. Porque la verdad, de los Stone Roses, por ejemplo, el grupo que se hizo el John Squire, los Seahorses, puf, madre mía; Ian Brown ha sido un poco más digno, sobre todo por vídeos como este. Qué bonito el Soho de London city...

De Spacemen 3 poco tengo que decir porque, igual que me pasó con Galaxie 500 o los Pixies, por edad no los llegué a vivir en su momento. Y eso se nota. Tampoco me las voy a dar de joven porque de la lista casi que no quedan activos ni los de las segundas partes. Reconozco a Jason Pierce en "Revolution" pero el roce hace el cariño y a Jason Pierce lo disfruté realmente con Spiritualized, cuando sacó aquel grandísimo Ladies & Gentleman we are floating in space.
Lo vi en su momento y después, gracias a Dios. A Dios o a quien sea, aunque debe ser Dios porque la última vez que lo vi parecía Jesucristo resucitado. Fue después de que volviese a la vida tras un jamacuco que no debió ser nada agradable. Muy grande el conciertito que se marcó en Rough Trade con menos músicos de lo habitual pero con un coro de señoras "gospelianas" fantásticas y los chiquillos correteando por allí tan contentos y felices de ver a su papá vivo aunque parecía que se le iba la vida desde el escenario. Pelos de punta con "Lord can you hear me when I call?" (para la playlist he elegido "Come on" porque es más animada y todo un clásico en nuestro programa de radio). Spiritualized live forever.
Si a mucha gente le parece una aberración que prefiera Luna a Damon & Naomi, lo de los Pixies advierto que puede herir muchas sensibilidades... 
Pues sí. Que conste que me fui de Londres a Barcelona a propósito para ver la "one and only reunion" de los Pixies (que me luego de "one and only" lo que te dije, claro) pero cuando años después se juntaron también las Breeders... y tocaron "Cannonball"... y ¡¡¡hasta temas de The Amps!!! (mi primer y único vinilo Chispas)... me lo pasé en grande. Reconozco que el concierto de los Pixies tuvo un "Where is my mind" apoteósico y mágico de verdad pero no lo puedo evitar: Kim Deal es mi ídola. 
Me da igual que parezca un poco sobrada y que no se quisiera hacer una foto con nosotros (¡pero se giró! y ¡dijo: "no"!), soy fan de esa mujer. Entre papá (Frank Black) y mamá (Kim Deal), me quedo con ese "Gigantic" de aquel Primavera Sound en el parking a reventar del Poble Espanyol y el momento de "In heaven" (que ahí el tito Black también se lo curra, no digo que no) que fue para llorar de emoción.
Otro de esos momentos de los que nos acabará privando internet: ver Eraserhead a la edad de unos cuantos y descubrir que tu momento Pixies favorito va y que no es de los Pixies.
Los que mejor han hecho eso de "renovarse o morir" para mi juicio, han sido sin duda New Order. Tenerlos puestos de manera que, después de tener un grupo como Joy Division, sean capaces de dar por zanjado todo lo que habían hecho con un tipo al que se supone un genio y puedan reinventarse con otro grupo que no tiene nada que ver con nadie y que tiene la misma frescura y honestidad que tenía el primero... uf, eso es muy grande. Gran filosofía; si hubieran hecho otro Joy Division, se hubieran equivocado.
Entre "Disorder" de Joy Division y "Cannonball" de las Breeders la playlist también se podría haber llamado "playlist de líneas míticas de bajo", porque madre mía qué bestialidad.
Si alguien no ha visto a New Order en directo, que vaya. Es de esos conciertos que, no sabes muy bien por qué, pero te conoces todas las canciones y encima, al final, el Bernard Sumner suelta cosas como "esta es la mejor canción indie de todos los tiempos" y se arranca con el "Love will tear us apart" de Joy Division. A mí me pilló por sorpresa (ups, ya he fastidiado el final) y me encantó; me podía haber dado por un "cómo se atreve, sólo Ian Curtis podía hacerlo" pero la verdad es que, cuando escuchas esas canciones con New Order (en plural, porque hubo más) es cuando te das cuenta de que son las dos caras de una misma moneda; no es que rompiesen con el pasado -porque eso no se puede hacer-, simplemente acabaron una cosa y empezaron otra.
Esta playlist partía de la premisa (en mi interior de pensar las playlists) de que tenían que ser grupos que se hubiesen disuelto y hubiesen dado lugar a segundas partes tan buenas o casi tan buenas o mejores -ahí ya cada uno que elija- como los grupos originales. Por eso con Weezer he hecho un poco de trampa, porque ellos nunca se llegaron a separar, simplemente se fue Matt Sharp y se montó otro grupo. Eso sí, la diferencia con otros casos es que él nunca más volvió.
Confieso que fui de las que se creyó eso de "el líder es bla bla pero en realidad el cerebro en la sombra es bla bla" y creí que sin Sharp no se iban a recuperar. Después de Pinkerton parecía que no iban a hacer nada más y encima apareció Sharp con ese gran disco, The Return Of,  que tenía mucho de las mejores caras-b de Weezer y que ponía las cosas todavía peor para su ex-banda... Ya no volverían aquellas dobles voces de temas como "The world has turned and left me" y estábamos todos tristes y desolados hasta que, por fin, llegó el exageradamente pop Green Album, que rompía con el Pinkerton, y me costó tanto de asimilar al principio que aún me acuerdo perfectamente del  "chafón" inicial que me pegué en los auriculares de la FNAC a los que había acudido corriendo en cuanto se publicó el álbum.
Al final, todos contentos porque resultó que Weezer sí siguieron -pese a lo que digan muchos prejuiciosos- sacando buenos temas y Matt Sharp seguirá quedando como el genio de los primeros años que hizo que nada fuera igual después de su marcha.
Tonterías, todo. Yo estoy con Ash. Me quedo con la primera y con la segunda parte. Primero hicieron la versión en directo de "Only in dreams" de Weezer pero luego también le guiñaron el ojo a Sharp e hicieron una de "Please let that be you", aunque las juventudes no la reconocieron y ahí es cuando aproveché yo para guiñarle el ojo a Tim Wheeler. No me hizo caso pero sé que él y yo sabemos que los dos somos de una generación que ha visto la "secuela" antes de ver la "precuela". 

7 de mayo de 2012

Playlist Electrónica

Esta playlist es meterse en camisa de once varas porque, en realidad, es como si me pongo a hacer una lista de hip hop [MCA rest in peace] o de música clásica, que no tengo ni pajolera idea, pero me apetece mucho hacerla para desquitarme por no haberme pegado unos bailes en condiciones en el festival SOS 4.8 junto a toda esa chavalería (y no tan chavales) que llevaba gafas de sol por la noche, para que la gente pasase por al lado y dijera: "uuuuuuh cómo van esos", y que fuera mentira, porque eso de drogarse lo hacen quienes quieren y haberlo haylo en todas partes, sólo que hay algunos que disimulan más.


Hoy en día creo que se han perdido muchos prejuicios por toda esa generación acostumbrada ya a conseguir música de internet y mezclarla en el iPod sin importar el cómo y el por qué. Sin embargo, "en mi época", si te gustaba cierto tipo de música, no te podía gustar la electrónica, más que nada porque se asociaba electrónica a bakalao y todo lo que eso conllevaba.
Algunos se han quedado antiguos y todavía se han quedado con esa idea, otros se pasan de modernos y reivindican ahora el valor de algo de lo que antes echaban pestes, y a otros "nos la trufa", con perdón, y nos parece que hacer que en Japón canten "la tía Enriqueta que va por Favareta montada en bicicleta" es más surrealista que Dadá.

Algunos, aunque nos resistimos, nos fuimos haciendo a la música electrónica gracias a DJs pensados para gente que no ha ido de rave en su vida (yo lo intenté dos veces en mis años mozos, atravesando polígonos y campos de naranjos, y las dos veces resultó que la policía apareció antes de que pudiese llegar al sitio "secreto", así que desde siempre he sabido que eso no es para mí). Andrew Weatherall, Erol Alkan o los 2 Many DJ's se lo ponen fácil a los que no distinguen entre el minimal techno y el electro beat. David Holmes me enganchó en el espacio de radio de Paco Pérez Bryan -donde yo pensaba que estaba a salvo porque ponían Nirvana y esas cosas- con una versión de este "Don't die just yet" que duraba medio programa. Con esto a mí me entraba un "flipamiento" los sábados y domingos después de comer que no me hacía falta nada más. Cierto que gran parte del mérito es del Histoire de Melody Nelson de Serge Gainsbourg, pero hay que reconocer que Holmes es un alumno aventajado. Recuerdo una sesión suya en Benicàssim casi a las siete de la mañana, tirados en el césped por no poder más (¡sin tomar nada, amigos!) y ese gran documento del momento: las dos fotos que hizo Miquel desde el mismo sitio (no existían las cámaras digitales ni la función panorámica), con la luna en la imagen de la parte derecha y el sol en la de la izquierda.
Jeff Mills
Me di cuenta de que eso de la electrónica tenía mucha tela, de que hay para todos los gustos y de que va muy bien para concentrarse -ya sea para conducir, estudiar, trabajar o dejar la mente en blanco. Me venía muy bien que el Sónar coincidiese casi siempre con exámenes porque así escuchaba la retransmisión mientras estudiaba. Nunca he ido a ese festival pero es como si sí que hubiera estado allí viendo a Jeff Mills porque él iba todos los años, lo cual a mí me parecía fantástico porque luego me veía los reportajes en el Canal 33 y veía sus brazos, que me fascinan. No sé si pincha bien o no, imagino que sí, pero esas manos y esas venas me tienen hipnotizá. Una cosa de esas tontas que le pueden pasar a cualquiera. Se supone que Krafwerk, con su The Man Machine y temas como "The Model", fueron los padres de la electrónica, sin embargo, no sé por qué me parece que a los alemanes se los han quedado los amantes del pop en lugar de los músicos que les han tomado el relevo. No recuerdo si en el documental The Creation of Techno Music se les mencionaba pero, en cualquier caso, es un pedazo de trabajo en el que se explica cómo surgió todo el movimiento techno de Detroit, con sus distintas fases y protagonistas, desde Derrick May hasta Ritchie Hawtin, ese hombre que parece que haya hecho un pacto con el diablo o que sea una estatua de cera. Supongo que los Krafwerk serán como los Lumière del cine, ellos pusieron la cámara para grabar la llegada del tren pero el resto es historia... A veces creo que tendría que haber sido jurado de Operación Triunfo o algo así. Mi gusto no es nada refinado, pese a que haya gente a la que se lo pueda parecer, reconozco que no tengo criterio o lo que es lo mismo: "lo mismo me da ocho que ochenta", pero tengo una tendencia innata a que me guste lo que triunfa. Hawtin es un ejemplo. Cada vez que he ido al Fabric y ha pinchado él -a saber a qué hora y entre no sé cuántos otros djs- es el único que he sabido quién era, y no porque sea el más famoso sino porque siempre me ha gustado y he ido a preguntarle a Nacho, que trabajaba allí, que quién era el que estaba pinchando. Lo que es bueno es bueno, aunque no tengas ni idea; de hecho, es mejor. Benga es otro ejemplo. Siempre he pasado de la electrónica que ponían en la tienda de discos donde trabajaba pero cuando salió este Diary of an Afro Warrior, me encantó. No sé por qué, porque es machacón como él solo pero no sé, algo tiene. Al final "Night" se convirtió en súper hit de 2007. Sin saberlo, y sobre todo, sin quererlo, me había unido a los amantes del dubstep, un nuevo género que tenía embelesados a los adolescentes de la calle. Una vez me quedé dormida de pie en el Fabric. Es muy fuerte. Una de las mejores discotecas de Europa, con uno de los mejores sonidos del mundo, "chundi, chundi" a todo trapo y yo sobando. En fin, estaba muuuy cansada y, aunque hace unos años, ya no era tan joven.
Fisherspooner
Antes de ir a Londres, "Emerge" de Fisherspooner era de lo más electrónico que me podía tirar a la cara. Ya no era música ambiental hecha con sintetizadores y samplers. Esto ya era rollo empiezo despacito para que esa peña se atrape y ahora lo subo a tope para que esa gente del dancefloor no deje de bailar... toma, toma, pastillas de goma. Un hit total. Después vendrían los jueves de drumandbass en el Bar Rumba, a los que iba cual "allí me colé y en tu fiesta me planté"; los miércoles mensuales de fiestas Audioeyes en el Russian Bar con noches memorables que a más de uno le costarán recordar; y la ocasional escapada al Fabric para que me invitasen esos que venían a mi casa a hacer pinchar techno como si fuera el after oficial de la discoteca. Esas fiestas también estaban muy bien, si no fuera porque cuando ellos llegaban a mi hogar, a mí me quedaba media hora para levantarme e ir a trabajar. Ya me podían invitar en el Fabric, ya... Ahí el "hit" eran los sapos y culebras que salían de mi boca... o los que no salían, que era peor. Suerte que antes de encontrarme en esos tugurios de Dios por Londres, ya había dejado de ser "pureta". Fue en 1996. Orbital. Toda la semana ca***dome en Orbital. Llega el concierto. Dos señores con dos linternas en la cabeza. No vamos bien. Pero empiezan a pinchar, mezclar, tocar o lo que sea y empiezo a entrar en un sueño muy bonito... Toda relajada en el velódromo con la brisa del mar... y de repente una tipa dándome con el dedo para preguntarme que por qué no me iba a dormir a casa. Primero: que no estaba durmiendo, y segundo: que al camping no me tenía que ir a nada. Y aquella que si ella no se quedaba en el cámping, que era mayor, que pobrecita yo que era pequeña... bla bla. La maldición de los 22 años. Entre mis 16 y 17 años, no hacía más que encontrarme con gente que creía que era más mayor pero que cuando se enteraban de mi edad no se les ocurría nada mejor hacer que darme consejos absurdos; lo mejor de todo es que, casualidades de la vida, todos tenían ¡22 años! Juventud divino tesoro... menos cuando se tiene.
Cuando vi a New Order en directo me dio mucha risa. La mayoría de temas me sonaban de remixes varios que ponían en las discotecas donde iban los de mi clase o me llevaban mis primas (yo me intentaba escapar, que conste), esas en las que las chicas entraban gratis y te ponían cuños fluorescentes en la mano. La de estropicios que se han hecho con esta gente, en especial con "Bizarre Love Triangle", que yo creía que la canción original era esa versión acelerada que ponían en la "disco" con una chica que cantaba como los pitufos maquinetos. A "Blue Monday" también la han explotado hasta la saciedad. Es muy socorrida para mezclar con otro tema pero si hay algo que me enerva en este mundo -además de la gente que se cuela- es la gente que se cree que ser DJ es poner dos canciones a la ver. No se dan cuenta de que eso, lo único que trae consigo es blasfemia, muerte y destrucción. Darkdancer es una obra maestra de cómo hacer temas fáciles que parezcan fáciles de hacer pero que no lo sean. Sin embargo, no me siento engañada por eso con Les Rythmes Digitales, copiar bien es muy loable pero pegármela con queso no, más que nada porque no me gusta el queso. Me había creído eso de que el grupo en realidad era un francés, Jacques Lu Cont, niño prodigio de la electrónica más bailable, el Mozart del dance, que de pequeño tenía problemas mentales y estuvo en una institución donde por las noches sólo se oía el ruido de una gota cayendo de una tubería algo estropeada. Ese adolescente que aprendió a generar ritmos en su cabeza  gracias a las gotas de agua que caían, su única compañía en las frías noches de invierno... snif snif. Pues resulta que lo he buscado en la Wikipedia porque mi memoria tiende a no ser muy fiel a la realidad, y va y que el tío se llama Stuart Price, es inglés y ahora se dedica a producir a Madonna y a los Killers, y a hacer remezclas de Coldplay. Vaya cacota, prefería la historia de antes. Si es que es mejor no saber. Hay que creérselo y punto.

10 de abril de 2012

Playlist de los Buenos Días

Lista de reproducción matutina por exigencias de la Semana Santa pero también perfecta para superar las crisis post-vacacionales. Una ración de energía y buenos sentimientos para empezar el día con alegría, que decía aquella... Una playlist que es más de cómo quisiera que fuera que de lo que realmente es, porque a mí me cuesta la vida levantarme. A ver si esto ayuda. 

Hace falta alegría e inocencia por la mañana, que luego una ya se va poniendo canalla, para lo bueno y para lo malo, a lo largo del día.


Me gusta poco la complicación, así que el inicio de esta lista estaba cantado (nunca mejor dicho): "Wake Up Boo!" de los Boo Radleys. El equivalente indie de ese mítico anuncio de Nestlé, el de los cereales: "Levántate, levántate, dan ganas de levantarse, con cereales Nestlé". Una de mis canciones favoritas de la vida por muy ñoña y simple que sea, y sin embargo, siempre la he tenido que recuperar de memoria porque nunca he conseguido el álbum. Hice un buen intento cuando vi un disco de los Boo Radleys en una tienda de segunda mano y me lo agencié; lo que no entiendo es por qué no miré la contraportada para ver qué canciones llevaba porque en el Kingsize no está este grandísimo tema. Al final me parece que el destino del disco ha sido volver a la tienda de segunda mano porque no lo encuentro. Supongo que nunca pude superar la decepción de poner el CD, ir pasando temas y ver que había comprado -independientemente de que sea bueno o no- una cosa que no era. 


Me siento súper moderna poniendo a MGMT. Ahora supongo que vuelven a ser una garrulada porque las modas cada vez van más deprisa pero hace cuatro años a mí esto me parecía, después del shock inicial que me produzco tanto barroquismo, the more of the more. Como buen disco contextual (entiéndase: que hay que entender en dentro del tiempo y espacio en que apareció), ya no escucho nunca el Oracular Spectacular y la verdad es que tampoco lo escuché demasiado cuando lo compré. Sin embargo, por fortuna, esta obra hizo polvo mis oídos cuando salió porque lo ponían todas las mañanas en la tienda de discos donde trabajaba. 
A las ocho de la mañana los únicos que estábamos allí trabajando éramos una servidora, haciendo cafés, y en la tienda Neil, un neozelandés que siempre llevaba camisetas de equipos de fútbol de Segunda División. La música que este tipo nos ponía por las mañanitas era tan rara o más que este amor por el fútbol de alguien de Nueva Zelanda (luego nos enteramos que su hermano, carpintero, llegó a jugar el Mundial de Naranjito y fue todo un acontecimiento en su familia porque hasta entonces era la única vez que su país jugaba esa competición). Neil era un personaje y un artista pero estaba más quemado que la moto de un hippie y su selección matutina era para cortarse las venas. Se empeñaba en ponernos constantemente algo que sonaba como los "monólogos" del camello de The Story of the Weeping Camel (gran película, pero vaya tela con los lloros del camello...), así que cuando llegaban MGMT y ese gran inicio de disco con "Time to pretend" a media mañana, a mí parecía que me hubiesen dado un chute como el que Travolta le planta a Uma Thurman en Pulp Fiction. Abandonaba zombieland y empezaba por fin el día.

Que se acabe el mundo tal y como lo conocemos y te encuentres bien no puede ser un ejercicio más saludable, positivo y sabio. Renovarse o morir. "It's the end of..." de R.E.M. es un temazo que serviría para iniciar cualquier momento del día pero por la mañana es perfecto. Da igual que nieve, llueva, sea pronto o tarde, lo importante es sentirse "fine". A mí esta mañana se me ha acabado la leche pero no pasa nada: ya tengo excusa para visitar el bar de abajo y pegarme un desayuno de esos de definición de la RAE. Esta reacción tan razonable y razonada me ha costado años de meditación y autoterapia en plan: "repite conmigo: si se acaba la leche no pasa nada, no es el fin del mundo, y si lo es, es sólo el fin del mundo as we know it". Antes me pillaba unos rebotes... descubrir entre legañas que alguien se ha terminado la leche es de los peores sentimientos que se pueden sentir por las mañanas. Ahora sólo me puedo culpar a mí misma si se acaba la leche; supongo que eso también ha influido para haber superado este trauma. 
Esta canción, además de ponerme las pilas y hacerme olvidar las penas, también me recuerda a otro tema de R.E.M. y a una de mis series favoritas: Búscate la vida, que es, al fin y al cabo, lo que no nos queda más remedio que hacer a todos cada mañana.

Por las mañanas también hace falta algo de calma y, sinceramente, es más probable que con las galletas y la leche con Nescafé (cuando tengo leche, claro) escuche a Mojave 3 que a las otras canciones más "animadas" de esta playlist, especialmente si es primavera y es domingo. Excuses for travellers es uno de esos discos que hay que tener. Es como el Tomato Emperor Ketchup de Stereolab: da igual que no lo escuches a menudo, que no sea un grupo que te entusiasme, que no tenga que ver con otras cosas que te gustan o que esté desfasado, es imperativo poseer ese disco. El de Mojave 3 lo tengo en cassette grabado, en CD original y ahora en formato mp4 también, por si acaso. "Any day will be fine" es una preciosidad que dibuja sonrisas como soles y que provocaría la paz en el mundo si todos las escuchásemos nada más levantarnos. 
Thunder, lightning, strike también es un disco único, en el sentido de que es el único disco que tengo de The Go Team! Este es un disco matutino y funcional. Lo mismo sirve de banda sonora para los días soleados, que para viajar en autobús (también podría haber estado en la Playlist para viajar), que para sustituir el "saludo al sol" y el pilates por una nueva forma de ponerse en forma. La cantante de este grupo es más dura que un muñeco Duracell. 
Había pensado en grabarme a mí misma haciendo, o mejor dicho, intentando hacer las coreografías que se marca esta muchacha mientras canta, pero luego he pensado que, aunque me pusiese el careto pixelado (que no sé ni cómo se hace), se notaría mucho que soy yo y quedaría demasiado freaky. En cualquier caso, se pueden buscar vídeos de este grupo multitudinario y bonico que salió a principios de la década pasada (parece que haga mucho tiempo pero no es tanto). A principios de los años 2000 aparecieron un montón de grupos británicos que ya se les veía venir: del segundo disco no pasan. Supongo que para los adolescentes de aquellos años quedarán como mitos y grupazos pero la verdad es que muchos iban justitos y es muy difícil sobrevivir. De todos modos, siempre nos podremos quedar con algo bueno, no sólo con The Go Team!, que tenían un estilo completamente distinto al del resto, sino también con grandes singles -que no es poco- como este otro gran despertador:
De lo efímero a lo clásico. No sé cuántas versiones distintas habrá del "Blue Monday" de New Order. Y es que, como decía un profesor de la facultad en referencia a los libros (aunque en realidad no lo decía él pero que no me acuerdo de quién lo decía realmente): "los clásicos no son clásicos porque mucha gente los lea sino porque ellos nos leen a nosotros", o algo así. Con este tema pasa algo así; no sé qué tiene pero aún no he oído a nadie que diga que no le gusta. 
Alguien cuya identidad me ha pedido que permanezca en el anonimato, me sugirió esta canción para empezar las mañanas. Pese a que, tal y como deduje por el resto de sugerencias, esa persona, que empieza por Mari y acaba por Che, parece que tiende a escuchar para despertarse cosas muy heavies (no de "ay, qué fuerte me parece" sino de AC/DC y Metallica), resulta que "Blue Monday" es común denominador. Incontestable. Parece monótona pero no deja de sorprender; la hemos escuchado mil millones de veces pero no nos cansa nunca. Ojalá nuestros días también sean así. 
A los buenos días.