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8 de octubre de 2012

Playlist de Cine

Playlist de cine... de barrio. Canciones que nos recuerdan a películas pero también películas de las que nos tenemos que acordar por culpa de esas canciones, que parece lo mismo pero no lo es. 



Mike Patton no sólo hace una versión de la música de El Padrino con Fântomas sino que, además se está convirtiendo, en un auténtico Corleone musical. Es guay del Paraguay, es el **** amo, vaya. He tenido la suerte de ver este "The Godfather" en directo y el señor Patton era capaz, al mismo tiempo, de gritar, relajar, volver a gritar y llevar la batuta porque traía un batería suplente que no sabía muy bien cuándo tenía que entrar. Increíble. Quería poner el vídeo porque tengo un trozo grabado pero el resultado se parece demasiado a un intento cutre de La Bruja de Blair; me acababa de comprar una vídeo camarita y me entró la vena experimental. Ahora ya he aprendido que se graba mejor quietecita, algo que, por otro lado, ya es bastante experimental teniendo en cuenta mi pulso. El señor Patton, que ahora aparece en escena con traje chaqueta y acento gringo-mexicano (me lo han chivado), es único e irrepetible pero no puedo resistirme a poner un "parecido razonable" y que así el blog acabe ya de ser el Festival del Humor al que secretamente siempre he aspirado: ¡Patton es innegablemente el hermano mayor de Diego RJ de El Sótano de Radio 3!


Empieza la sesión de cine de barrio con una película que reconozco que no he visto (creo). Se trata de Angus y tiene una pinta estupenda: adolescentes de los '90, un incomprendido que se llama Angus... y ya no he seguido leyendo, pero he visto que en español se tradujo como El peque se va de marcha. Sin comentarios. La cuestión es que me encontré el CD de la banda sonora de esta película en una tienda de segunda mano y, además del "You Gave Your Love To Me Softly" de Weezer, también contenía joyitas como el "Kung Fu" de Ash y temas de Pansy Division, Mazzy Star o Squeeze. Así que, si alguien se tomó la molestia de hacer esa recopilación, yo no voy a dejar escapar la ocasión de volver a escuchar ese pedazo de tema de Weezer.

Segunda película de la sesión que, además, casualidades de la vida, es del mismo año que Angus: 1995 (como para negar que soy una "noventera"). Este sí que doy fe de que es un peliculón: Amor Loco (Mad Love) de Drew Barrymore con un corte de pelo que todas quisimos imitar (y las que lo hicieron se arrepintieron), y de un chico que he descubierto que es ¡Chris O'Donell antes de que fuera Robin y todas esas cosas! Bueno, más mala que pegarle a un padre, pero es lo que tenía el cine de Silla; te tragabas dos películas diferentes cada domingo y pasabas la tarde entretenida con esas sanísimas gominolas de fresa que debían de ser súper orgánicas y naturales ya que te dejaban las manos rojas, rojas.
Me marcó -para mal- que "Love Buzz" abriese los títulos de crédito de esa película, no se me ha olvidado en la vida. Kurt Cobain no hacía ni un año que se había muerto, por el amor de Dios. Pero bueno, reconozco que, como era al principio de la película, y era Nirvana, me encantaron esos títulos de crédito con la Barrymore en moto de agua, aunque ahora me he hecho un poco más sofisticada respecto a mis gustos con los títulos de crédito.



Después de las películas de adolescentes en los noventa, seguimos con las películas de adolescentes en los noventa que ahora hacen películas. Sin querer me ha salido un especial Jason Reitman, que por edad (1977), también debió tragarse en su adolescencia maravillas como Mad Love. No sabía que él era el director de Young Adult (me he equivocado y he puesto en imágenes de Google "Adult World" y no veas...)  pero buscando por ahí también me he enterado de que es hijo del director de los Cazafantasmas y Poli de guardería.
 Lo más destacable de Young Adult es sin duda "The Concept", que además tiene mucha importancia en la trama, aunque reconozco que la película, no sólo se deja ver, sino que me gustó y que Charlize Theron está estupenda. Entre otras cosas, tiene un momento que parece sacado de ese famoso capítulo del Príncipe de Bel Air cuando Will se queda atrapado con una novieta no me acuerdo dónde y ella empieza a quitarse todos los postizos ante el asombro de él; era igual sólo que, al tratarse Charlize Theron, es un momento que hace sentir especialmente bien a la audiencia femenina. Y, por supuesto, como adolescente noventera que soy, me encantó (tal y como le hice saber a todo Cristo una noche que iba de fiesta...) cuando se sube al coche, pone una cinta (nadie se cree que lleve un reproductor de cassette en un Mini Cooper nuevo pero no pasa nada: la magia del cine) y va cantando Teenage Fanclub como si hubieran sido en su día el número uno de los 40 Principales; me encantó más que nada porque yo hubiera hecho lo mismo, aunque todos sabemos que los Teenage Fanclub nunca fueron número uno de los 40 Principales y que nunca tuvimos un novio en el instituto que fuera tan guapo como Patrick Wilson y que además regalase cassettes con canciones de Teenage Fanclub.

Reitman también es el director de Juno (juro que no lo he hecho a propósito, de hecho, hasta me da rabia que me haya salido esta carambola), un Mad Love de nuestros tiempos donde lo mejor también es la selección musical: "Anyone else but you" de los Moldy Peaches no sólo es interpretada en la película por la insoportable Ellen Page y el exageradamente adorable Michael Cera, sino que en YouTube está plagado de gente que se la apropia para hacer su propia versión. Debe ser porque esta canción es Do It Yourself de verdad; imposible escucharla sin hacer karaoke, aunque tenga que ser impostando la voz y cogiendo mucho aire para hacer la parte del chico también.

Los auténticos Bonnie & Clyde
Yo quiero que las faldas de tubo me queden tan bien como a Faye Dunaway, aunque puestos a elegir un Clyde, me quedo con Dean Wareham en lugar de Warren Beatty.
Luna escondieron esta versión del "Bonnie & Clyde" de Serge Gainsbourg al final del disco Penthouse, que empieza curiosamente con otra peli de Dunaway: Chinatown (de verdad qué de casualidades, la realidad siempre supera la ficción). Aquí canta Wareham con mi chica favorita del indie: Laetitia Sadier de Stereolab, favorita porque es de las pocas, por no decir la única, que es alta y grande (me voy a tatuar: adolescente noventera forever...) y, por seguir con la tontería, confesaré que lo único bueno de que apareciese Britta Phillips en Luna fue que, por lo menos, podían tocar en directo esta versión (aunque la Sadier lo hace mejor, claro).

Cierro con una canción que se queda fuera de la playlist porque sería demasiado freaky incluirla, pero por importancia de una canción en una película y porque es una de mis películas favoritas de todos los tiempos, la añado ahora: se trata de un fragmento de Dublineses (The Dead) con Angelica Houston a medio camino entre la mujer del Gabinete del Dr. Caligari y la Mare de Dèu de la Vallivana.

16 de enero de 2012

Playlist Momentos En Vivo Para Morirse

He descubierto que soy alérgica a los anacardos, estoy intentando asimilar que es posible que tenga que llevar aparato a mis treinta y tantos años (aparato, sí, eso que ahora se llama brackets pero que no deja de ser un alambre en la boca), llueve mucho y esta tarde he vivido en mis carnes la famosa escena de "La Historia Interminable", cuando Atreyu intenta ayudar al caballo para que no se hunda, sólo que mi misión era tapar las goteras e intentar salvar mi cocina de la inundación total. Muy triste. Hoy es un lunes de invierno de verdad y por eso, pese a que el lunes es mi día favorito de la semana, tengo que hacer una playlist puramente nostálgica.

No se trata de una lista de grupos que considere especialmente buenos en directo -de hecho esa playlist es otra que ya caerá- sino que, aun con las gotas cayendo del techo y rebotándome en las gafas (horroroso, de verdad), he visto claros cinco momentazos que tuve la suerte de presenciar en vivo. Esta playlist precisa del volumen a tope y de algo de imaginación para ponerse en situación.


El primer momento de la lista es de este mismo año. Diabologum no son precisamente los Backstreet Boys pero para Mireia y para mí es como si lo fueran. Cuando me dijo este verano que los franceses tocaban juntos despúes de 13 años, me volvió la adolescencia de golpe. Poco importaba que el reencuentro fuera en un pueblo de Francia cuya ubicación no fue fácil encontrar y que tuviéramos que dejarnos "los dineros" en aviones, vuelos y crêpes en la capital gala (algo bueno tendría que tener no ser adolescente de verdad). Allá que nos fuimos con dos amigas más y allá que nos recibieron casi con alfombra roja. Evidentemente, no sólo no había ningún otro extranjero en el festival, sino que a veces parecían las fiestas del pueblo con grandes y pequeños reunidos en el Rockomotives, una cita que se da cada año en Vêndome, que celebraba su 20 aniversario y donde "allí me colé y en tu fiesta me planté".
Gran festival, gran cartel y experiencia cercana a la muerte en el esperado concierto de Diabologum. Ya los habíamos visto antes pero, precisamente por eso, era como recuperar un tesoro que habías perdido hace años y del que no esperabas volver a disfrutar. Conocimos al organizador del festival y lo primero que le preguntamos fue que si era verdad y que si habían venido los dos principales componentes del grupo (el hombre flipaba con que fuéramos tan "freakis" como para ir a ver a propósito a Diabologum); los vimos entre el público como unos señores normales que son y nos hicimos nuestras fotos de rigor. Sin embargo, sobre el escenario... madre mía. Como parece ser que Arnaud Michniak y Michel Cloup quedaron un poco como Morrissey y Johnny Marr de los Smiths, es decir: como el rosario de la aurora, vamos a decir que tuvieron un momentazo cada uno. Sólo tocaron su tercer disco, el #3, y es difícil elegir entre "Il Faut" de Michniak y "À Decouvrir Absolument" de Cloup, así que lo dejaremos en empate técnico porque yo estuve a punto de sufrir un ataque al corazón en ambos temas. Para rematar el concierto, apareció una de las actrices de La maman et la putain, una película francesa de súper culto, súper culto, no de las que parece que duren cuatro horas sino de las que duran cuatro horas de verdad. Esa colaboración, que fue muy entrañable, puede verse en un vídeo que tuve que hacer para organizar un poco los muchos grandes momentos de un fantástico fin de semana.

El Rockomotives es uno de los mejores festivales en los que he estado pero lo tiene difícil para competir con el ATP Nightmare Before Christmas de 2008. Ese fue uno de los eventos que hace ATP, normalmente en mayo pero también en diciembre, en un complejo turístico muy cutre que está en la costa oeste de Inglaterra. Aprovechan la temporada baja para que la entrada incluya no un cacho de césped reseco para poner o intentar poner la tienda de campaña, sino un apartamentito con su ducha de agua caliente, su calefacción y su camita fantástica. Los conciertos se celebran en locales que, normalmente, son pubs o mini discotecas para los turistas, así que el sonido es muy bueno porque no parece que estés de festival sino que vayas una sala de conciertos de verdad, aunque estés rodeado de máquinas tragaperras y el suelo esté enmoquetado. Está al lado de mar y, aunque en diciembre hace un frío que me río, el sitio es súper bonito. Además, en el complejo se incluye una piscina cubierta con toboganes y burbujas y de todo que se puede utilizar durante el festival. Y si tu apartamento no incluye cocina, puedes pagar un poquito más y te dan desayuno y comida en un restaurante con buffet libre: sus huevos fritos, sus salchichitas, unas tostaditas en el bolso para luego... No lo dudes, ¡ATP es tu festival!

Cartel del ATP Nightmare Before Christmas 2008
No sé de dónde he sacado el tema de los Melvins, "Now a limo", porque la verdad es que no los sigo mucho. Ni a ellos ni al otro "curator" (en cada edición se elige una especie de anfitrión que se supone que selecciona a los grupos que tocan), que era el genio Mike Patton de Faith No More y Fântomas. Así que no teníamos mucha idea de lo que íbamos a ver pero nos sonaban algunos nombres (Butthole Surfers, Meat Puppets, Soulsavers, Isis) y parecía una buena idea como festival.
El factor sorpresa en un concierto siempre es fundamental; si no te esperas el momentazo, siempre va a ser más momentazo. Sin expectativas que cubrir, mucho mejor. Y el caso es que ya habíamos visto tocar a Mastodon porque muchos grupos tocaban dos veces (así nadie se quedaba sin verlos) y, aunque no los conocíamos antes y lo que hacen se supone que no es que sea lo mío, nos gustaron tanto que decimos repetir. Esta vez suplieron la falta de uno de sus guitarras con la colaboración de Buzz Osborne de Melvins y Fântomas (o actor secundario de los Simpsons), pero es que encima al final se unieron también los dos baterías de los Melvins, por lo tanto eran: dos guitarras, un bajo y tres baterías. Una auténtica salvajada. [La lista original era con "Now a limo" pero como ahora está hecha en Spotify, mejor pongo el tema original de la pedazo versión de los Melvins que Mastodon se marcó con los Melvins]
"Available" es una canción que The National no tocaron la última vez que los vi en directo. Y no me extraña porque, si lo hicieran, se quedarían sin cantante. Ese momento tuvo lugar en el Sheperd's Bush Empire de Londres, no recuerdo si en 2006 o 2007 pero presentaban su álbum The Boxer. Habían actuado en una tienda de discos donde yo trabajaba haciendo cafés y poniendo cervezas, y me enamoraron con el directo. Habíamos puesto el disco para promocionarlo antes del concierto promocional, valga la redundancia, pero cuando empezaron a tocar fue otra cosa. The National son uno de esos grupos que hay que ver, porque mejoran muchísimo en concierto y porque ya tienen la suficiente cantidad de temas como para quedarse sólo con los más grandes. Es una pena, sin embargo, que no toquen "Available". Mi recuerdo de esa canción -la mejor de Sad songs for dirty lovers- es que, de repente, se hizo un hueco entre el público y se iluminó todo como si nos estuvieran abduciendo los marcianos o resultase que Dios existiese de verdad y se estuviese manifestando. Sin exagerar (que yo no soy nada propensa a eso). Matt Berninger ni cantaba ni gritaba, se desgañitaba como si se le fuese la vida en esta canción tan guarra, y la expresión "darlo todo" se quedaba corta. El mismo espíritu de entrega de Berninger lo tiener también William DuVall, el sucesor de Layne Staley en los Alice in Chains y una auténtica bestia parda sobre el escenario. Cuando estos míticos del grunge (o de lo que sea) volvieron hace un par de años con un cantante sustituto, todos los ex-cerditos (por aquello de "la vaca muge y el cerdo grunge") fuimos con ese gran pensamiento de: "Buah, seguro que es una mierda porque nunca será lo mismo que antes, con Staley, que era grande e irremplazable". Pues no es que no lo sea, pero después del concierto todos salimos diciendo: "Menos mal que los hemos visto ahora y no cuando Staley iba tan puesto que ni podía cantar ni prácticamente mantenerse en pie". Nunca podré comparar y me hubiera encantado ver a Staley pero la verdad es que creo que nadie le echó de menos esa noche.
Layne Staley
Me había preparado para el concierto de Alice in Chains de 2009 como para el de Diabologum: rescatando mi lado más adolescente. Junto a Leotrón, un personaje de Benidorm que habita en Londres, había estado "ensayando" a capella algunas del las canciones del Dirt y otros grandes éxitos. Él quería que nos repartiésemos las voces de Staley y Jerry Cantrell pero parece ser que yo no distingo muy bien entre los agudos y los graves. Fue divertido recuperar a Alice in Chains en una fiesta techno de un amigo común pero me hizo darme cuenta de que no tendría mucho futuro como cantante. Todo el concierto fue espectacular pero cuando tocaron "Them Bones", con toda esa marea de camisetas negras y melenudos enloquecidos, vi pasar por delante de mí toda mi vida en flashes del tipo: "Nunca más me quejaré por el precio de una entrada", "Nunca más diré que paso de ir a conciertos demasiado comerciales", "Nunca más me sentiré culpable por ir a ver a un grupo que prácticamente ya no escucho", "Ser grunge no estuvo tan mal". Y cosas así. El último momentazo de esta playlist es una versión porque, aunque adoro a Weezer por encima de Ash, el factor sorpresa gana la partida. En Benicàssim 2001 (creo) los irlandeses se ganaron al público con una experiencia que dejó mudo a todo el personal, incluso a los fans de la canción original que veíamos con recelo el intento cuando sonaron los primeros acordes (¡y nadie la reconocía! Qué gente). Al final de su versión de "Only in dreams" se acercaron las guitarras de Tim Wheeler y Charlotte Hatherley hasta rozarse. En realidad fue como una recreación musical de la relación Mulder y Scully de Expediente X. Que si se "morrean", que no se "morrean", que sí, que no... Y todo el mundo en un ay, con el corazón en un puño y la boca abierta. Estoy segura de que todos los presentes recordarán aún ese final de concierto. He vuelto a ver a Ash tocando "Only in dreams" en directo pero sin Scully no hay Mulder que valga. Luego ves en el YouTube que hicieron el mismo número en Tokyo y vete a saber dónde más (a partir del minuto 5 viene el momento de los rombos), y te das cuenta de que no era sólo para ti.