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28 de agosto de 2012

Playlist XXX

A ver cómo salgo de este embolado.

Pues nada, lista de reproducción sobre sexo. Canciones que hablan de sexo o nos recuerdan a él, evidentemente, no explicaré por qué. La lista puede parecer poco "light" pero mejor que sea así porque, con mi tendencia a enrollarme, empiezo a divagar y no es plan. Más que nada por pudor y por si se me escapa alguna burrada, no es que tenga mucho con lo que enrollarme tampoco. De todos modos, eso de que sea una playlist "light" también dependerá de la imaginación que cada uno le eche...

Ha quedado una lista con canciones muy diferentes y de gente muy distinta, cada una de su padre y su madre, vamos. Espero haberlas acoplado bien en la playlist, porque ya se sabe que a veces eso de acoplarse no es tan fácil.



A los de mi generación, cuando pensamos en una canción sobre sexo, lo primero que se nos viene a la cabeza ya no es el "Je t'aime... Moi non plus" de Serge Gainsbourg ni tampoco los mangos maduritos de Paulina Rubio, sino el "Let's talk about sex" de Salt'n'Pepper. Eso es algo que le encanta a Jarvis Cocker, sobre todo hablar sobre la vida sexual de los demás, algo habitual en los que van escasos de ella. En la época del His'n'Hers lo debió pasar mal porque está a rebosar: primeras veces, embarazos adolescentes, encuentros fortuitos, cosas que llegan donde él no puede llegar... o madres que preparan el té entre gemidos, como en "Acrylic afternoons". Reconozco que a mí las letras de ese disco de Pulp me impactaron mucho en mi adolescencia, pero si hay alguien que me dejó la boca más abierta que el episodio del pecho furtivo de Sabrina, ese fue Prince. Mientras me montaba mis coreografías en mi cuarto, mi inglés de sexto de EGB ya me daba para sospechar que eso de "23 positions in a one night stand" sonaba un poco raro, y con el vídeo ya, aunque nunca haya estado muy espabilada, se me despejaron todas las dudas.


El que tampoco debía ir muy sobrado de "espabilamiento" era Brett Anderson, porque eso de que era bisexual no se lo creía ni él por mucha pose y mucho pendiente que se pusiera. El señor Anderson era y es una bestia parda, y nadie entiende cómo la tonta de Elastica le pudo dejar por Damon Albarn de Blur, que antes de convertirse en un hombre ¡llevaba chándal!: sú-per fuer-te. 
Aun así, le valió para conseguir lo que quería, ya que según cuenta la leyenda, uno de los propósitos de Suede era colar una canción que hablase abiertamente de sexo en las listas de éxitos. Y ese objetivo lo consiguió "The Drowners", que es muy ambigua y venía un vídeo en el que tanto Brett como Bernard Butler parecen sacados de un catálogo de chaperos de la Alemania del este (con todos mis respetos a los chaperos y a la Alemania del este). En cualquier caso, eso de que un hombre cantase sobre estar en la habitación de otro hombre, tuvo su momento rompedor, para mí casi tanto como las letras de Mecano, que ahí era pequeña, eran otros tiempos y no entendía nada: "mi amigo, tu amiga, tú y yo", ¿cómo?

Y si Anderson es un "stage animal", Jon Spencer ya... que traigan el mocho. Un auténtico profesional del sudor más sudoroso y el grito más censurable al más puro estilo "let me put it in" que cantaba Andre Williams. Además, con Spencer es totalmente cierto -y se lo curra para que lo sea- lo de la erótica del poder, porque yo he coincidido en el mismo pub que él (antes de que tocase con Heavy Trash) y vale: me puse nerviosica, pero hay que decir que yo me pongo nerviosa hasta de tener que preguntar la hora y que, en realidad, Jon Spencer al natural no tiene nada que ver con eso en lo que se transforma cuando se empapa de sudor. Incluso cuando lo vi tocar con Boss Hog, el grupo de su mujer (extremeña, por cierto) nos costó hasta reconocerlo, porque estaba en una esquina tocando tan tranquilamente y era ella quien le robaba todo el foco.
Ya digo, un auténtico profesional, lo mismo da que hubiera elegido "Ditch" que cualquier otra canción, lo da todo en todas, aunque ese "I wanna dig that ditch" (que literalmente significa "quiero cavar esa acequia" ¿?) me pareció que podía valer. [Pues "Ditch" no está, así que la canción que resume el párrafo: "Sweat"]

Blues Explosion
Pese a las artes de Jon Spencer, cuando vimos a Jon Specer Blues Explosion en Alaquàs, el grupo de jovenzuelas (llevé a algunas convencidas por mis alabanzas sobre Spencer, y se fueron satisfechas) también se fijó en el Joshua, que es el bajista (y el pedazo batería también pero años más tarde, qué le vamos a hacer: las hormonas adolescentes). Al pobre lo pillamos yéndose a la furgoneta y le empezamos a gritar cual fans de los Backstreet Boys o lo que haya ahora; hasta que no nos saludó, no paramos (nos costó lo suyo y acabo de descubrir que seguramente fue porque ¡se llama Judah! ¡me parto!). Sólo queríamos que nos dijera "hello", nosotras más contentas que nada (expresión idiota donde las haya).
Ya había aprendido otro año que hay que tener cuidado con lo "simpática" que se sea con los componentes de grupos de música. Tras el concierto de Nada Surf, también en Alaquàs, estaba con Mireia hablando con el Mateo, igual que estaban haciendo otro par de chavales o tres que andaban por ahí; el cantante desapareció un momento para ir a por unas camisetas que nos iba a regalar y uno de los chicos aprovechó para decirnos que en realidad estábamos allí para ver "si nos daba otra cosa". Nos fuimos con las camisetas y la lección aprendida: si los chicos hablan con la gente de los grupos, son fans, si lo hacen las chicas, son groupies. Evidentemente habrá acercamientos a los músicos por parte de las féminas con fines erótico-festivos (por suerte, porque si no muchos ni siquiera se montarían el grupo) pero de ahí a que se nos quite el derecho a poder compartir experiencias o agradecer un buen concierto a alguien con quien, en principio, tienes algo en común, me parece injusto y machista. Y no creo que la cosa haya cambiado mucho desde aquel concierto de Nada Surf en Alaquàs.

Tras el sermón, no me enrollo con Dávila 666. "Callejón" es obvia y es hormona en puro estado de sensación de vivir. Supongo que tendrá que ver el hecho de que deben ser muy jóvenes, muy normales (pero con mucha actitud, que dicen que es lo que hace falta) y muy de Puerto Rico, donde seguramente hay algo de esa doble moral de muchos países latinoamericanos donde todos son muy católicos pero todo el mundo tiene hijos de no se sabe muy bien quién o las chicas no hacen top-less pero llevan bikinis pezoneros y tirachinas sobre sus partes. "Vamos a abusarnos, aunque nos rompa el corazón". Larga vida a Dávila y a la hormona. 

"First it giveth" igual es una elección demasiado personal, porque eso de "I'm in you, you're in me" igual se refiere a las drogas o vete tú a saber. La verdad es que la letra no aclara mucho; de todos modos, los Queens Of The Stone Age no parecen mucho de letras profundas. Disimulan porque hacen muy bien lo que hacen y colaboran con gente como Mark Lanegan, que parece un señor muy serio y denso, aunque digo yo que, aunque sea un señor muy serio y denso también hará -o debería hacer- lo que buenamente pueda. En fin, a mí este tema me cuadra muy bien en la playlist; no sé si será ese principio -y que me perdonen- un tanto reaggeton o los "aaah" de después. En cualquier caso, estos señores no son de andarse con rodeos. Los padres pueden utilizar este vídeo para no tener que echar mano del típico "papá pone una semillita en el vientre de mamá... y la empuja con la *****"


Ya sé que igual "Penetration" roza lo soez pero ¿de qué estamos hablando? No es que sea la mejor canción de los Jesus & Mary Chain pero da igual porque tampoco tienen ninguna mala y además: eran im-pres-cin-di-bles en esta playlist. 
Un año, por San Valentín, hice un par de recopilatorios para regalar a unos amigos: uno era de amor y otro de desamor. En el de amor quería poner la versión que hacen los JAMC del "My Girl", el de toda la vida de la peli de la chiquilla y el Macaulay Culkin, el pobre, que dicen que "una chica nunca lleva suficiente sombra azul" y esas cosas, en fin: "My Girl", canción súper bonita y de súper amor. Pero me equivoqué y metí el track que no tocaba: "Penetration". Claro, pese a que el amor se supone que algo de "penetration" tiene que conllevar en algún momento y que era un regalo para colegas, me dio una vergüenza... todo el CD con baladitas y moñadas, y de repente salta el Jim Reid con sus grititos y su "give me penetration", ups, qué lapsus. 
Y como ya estamos en plan "burraco", lo dejo con la que, según mi profesor de cine clásico, es la escena más pornográfica de la historia del cine, no sólo de las que lograron saltarse la censura sino de toda la historia del audiovisual. Hay que echarle imaginación pero poca, porque si le echas mucha es una auténtica barbaridad. De hecho, no voy ni a incluir el vídeo porque me ruborizo, aunque se puede ver aquí; los más impacientes (ejem) pueden pasar directamente al minuto 3:50. 

22 de mayo de 2012

Playlist Croqueta en la Moqueta

Cojo prestado el título de esta playlist a Los Brackets, espero que no les importe, aunque en realidad va a ser una lista de reproducción más bien "mariquita", no va a hacer falta tirarse por los suelos y punkarrear guarramente.

Simplemente es una lista para bailar y sudar. Después del concierto de Mujeres del otro día y el dolor de piernas del día siguiente, me di cuenta de que necesito practicar un poco esto del rock'n'roll. Así que he decidido preparar un "workout" para la que se avecina, como si fuera una lista de reproducción de la Jane Fonda del rock.


He tenido un error de cálculo y me ha salido una lista de 14 canciones pero, en realidad, la media es de poco más de dos minutos por tema (son 32 minutos por 14 canciones acertadas...).
Hay que echarle, eso sí, algo de imaginación, porque prácticamente todos los temas de la lista funcionan mejor en directo que en este formato, pero a falta de calor humano y empujones, siempre se puede recurrir a subir el volumen y pegarnos unos bailes encima del sofá a lo Macaulay Culkin, aunque a mí, personalmente, me da vértigo y me parece súper peligroso, pero bueno, cada uno bajo su propia responsabilidad.

En realidad, el rock'n'roll no es para mí. No soporto que me empujen durante más de 5 segundos, odio que me tiren la cerveza, especialmente si es la mía (y aunque la tire yo) y además tengo una indudable habilidad para acabar en el suelo cuando no toca. Desde los tiempos de los conciertos del almacén de La Casera, donde iban los dos punkis del pueblo a pedirte dinero para la moto -en ese pueblo donde no se tarda más de diez minutos en llegar andando a cualquier sitio-, siempre, pese a mi considerable masa corporal, acababa bailando la polca y rodando por los suelos cuando no tocaba. Cual perro de Pavlov he aprendido que la primera fila no es para mí. Mejor en un rinconcito con un buen espacio para mover el "cucu" y lo que se tercie mover, aunque aún así...


El primer concierto que vi de No Age ya tuvo invasión de escenario pero la gente era tan jovencita que en lugar de punk, post punk o lo que sea, parecía una fiesta de fin de curso, como cuando nos parecía lo más atrevido subirnos al "podium" de la discoteca. 
En los fans de No Age es donde empecé a ver lo que luego se ha bautizado como "dickhead" o "moderno", al parecer, una nueva tribu urbana a la que nadie quiere ni admite pertenecer.


Sin embargo, la segunda vez -o más bien tercera- que vi a No Age sí que hubo sudor, sudor y más sudor... Tocaban en Camden Town teloneando a Los Campesinos, con lo cual: concierto corto y odio eterno a los "headliners" por corta rollos y soseras. Como muchos otros, abandoné el local pronto y tuve la suerte de encontrarme a Noreen y a Phil de Rough Trade, que son más majos que todas las cosas majas juntas y me chivaron que No Age iban a hacer otro concierto (¡gratis!) en un bar que es poco más grande que el salón de mi casa. En "Everybody's Down" fue el fin del mundo; al principio todo el local agachado -unos encima de otros- y al final todo el mundo con ataque de epilepsia colectivo como si todos tocásemos la batería con Dean Allen Spunt. 
Una vez superado el pánico inicial, me empezó a dar mucha risa porque toda la escena me recordaba a los pasacalles de las fiestas de mi pueblo, con el famoso "ya llegó el verano, ya llegó la fruta y el que no se 'gite' és un fill de p..." y otras proclamas del estilo. Pensé que si la gente se lo flipaba tanto seguramente sería porque no deben tener fiestas de pueblo, los pobres, aunque he reconocer que en el concierto bebí muchísimo menos y me lo pasé mejor.

Mi ex-barrio de Londres ha sido el germen y es ahora el cuartel general de los "modernos". Hay un cruce de nuevas y antiguas escenas donde, pese a los recelos entre unas y otras, se cruzan grupos de antiguo y nuevo garage y antiguo y nuevo punk. Algo que espero que puedan aprovechar Radio Slaps, más que nada porque son amigos y se merecen una parte del pastel. Más allá del "amor de madre" que les pueda tener, creo que son muy buenos. Y no lo creo sólo yo. 
El lunes pasado estuvieron teloneando a Hunx and His Punx, que se llevaron al cantante de Nobunny, coautor de muchos de sus temas. Al parecer el señor cabeza de conejo, al natural, es un tipo muy agradable y con los pies en el suelo pese a los calzoncillos de abuelo y el tatuaje de corazón que parece dibujado con bolígrafo Bic. Pero quién soy yo para hablar de tatuajes garrulos... [Radio Slaps ni están en Grooveshark ni existen siquiera como grupo. Los he sustituido por Bad Sports y su "Can't just be friends" y "Sweet Sweet Mandi" del Kings of the Weekend]


En realidad empecé escuchando más a Nobunny en su versión tranquila, con ese fantástico Raw Romance de las canciones bonitas. Por eso he puesto "Live It Up", que es de mis favoritas y aunque sea de otro disco, también es un poco "pastel". 
Nobunny te quiere y nosotros queremos a Nobunny, sean modernos o no. Ya toca volver a verlos. Cuando tocaron en La Edad de Oro, todavía no estaba acostumbrada al horario español y estuve con nervios desde mucho antes de que empezase un concierto que estaba programado para la hora en que todavía estábamos pidiendo los bocadillos de la cena. Es algo con lo que nunca acabaré de convivir a gusto pero creo que lo voy llevando mejor. 

Los Black Lips también parece que son ya oficialmente un grupo de modernos, aunque según me han contado algunas fuentes secretas, los americanos tuvieron una época en la llegaron a conocer de cerca las fiestas populares de los pueblos levantinos, y no me refiero al concierto de Alaquás.  
Confieso que cuando los vi en una actuación "secreta" en Londres que costaba un huevo -para el tipo de conciertos que solíamos ver en ese club-, al principio no me entraron muy bien. Me parecieron unos guays del Paraguays (que es lo que se decía antes del concepto "moderno") y desde fuera veía que nos estaban vendiendo la moto. Pero todo es ponerse. Fue hacer un poco de culebrilla y meterme por el medio del mogollón de jóvenes -sin empujar mucho ni abusar-, y ya me pareció otra cosa. Al final la noche fue grande y pudimos colarnos en el backstage, no por conocer al grupo porque no les dije ni "mu", sino porque te podías sentar y fumar (y cotillear un rato, todo hay que decirlo, que también es muy divertido). 


Tengo que ver a Dávila 666 en condiciones porque en el Primavera no pude quedarme al concierto entero y el que hicieron por la tarde fue muy corto y en un sitio muy pequeño. Estaría bien que volvieran a traerlos al Funtastic. No quiero hacerme demasiadas ilusiones con el retorno del festival porque todo el mundo dice tantas cosas buenas que seguro que este año más de uno soltará eso de "ya no es lo que era". Iremos e intentaremos sobrevivir. 
Los señores Dávila se intuían muy divertidos en directo. En tres canciones me lo pasé mejor que en gran parte del festival. Espero que alguien los traiga aunque los tengan que arrastrar desde Puerto Rico. Había pensado unirme a la moda de los programas de viajes y patentar un formato que fuera "Rock & Roll por el Mundo" pero he desechado la idea porque me temo que me va a fallar la financiación. 

He tenido que poner a los Dávila 666 entre Black Lips y Mujeres porque si no "Amusement" parecía otra canción de los americanos. Sin pudor ninguno. La cuestión ya no es copiar y que no te pillen, la cuestión es aprobar con nota, y éstos tienen sobresaliente. 
Qué manera de sudar en el concierto del otro día. Los pies no me iban a más, quería ser como la de Flashdance en ese momento de "He's a maniac" pero creo que me quedé en una especie de Chiquito de la Calzada acelerado. 
Tras el concierto de Mujeres, intenté comportarme como una fan y me acerqué con Carol a comprar discos. Los muchachos los firmaban y todo. Quise hacerme la simpática y le conté al cantante que le habían gustado mucho a un colega de Londres que los había visto allí por casualidad el sábado anterior. A todo esto, no había manera de abrir la mierda del CD y al final acabé rompiendo el plástico de golpe y tirándole mi cerveza por encima. Entre que accidentalmente volví a tirarle de nuevo la cerveza, que no pareció impresionarle en absoluto mi emoción por el hecho de que hubiesen tocado en mi antigua calle, y que creo que no entendía la mitad de lo que le decía en mi valenciano de L'Horta, mis segundos de intento de groupie se quedaron en el más absoluto fracaso. Conclusión: me compré la cerveza para darles cambio y al final me quedé sin cerveza.

La primera vez que vi a Mujeres me pareció un sacrilegio que se atreviesen a hacer una versión de "Demolición" en Valencia, como si no supieran que nadie la puede hacer como Wau y los Arrrghs. Había escuchado en su MySpace la versión de "Come On", que está muy bien y les honra por conocer y venerar a Los Saicos, pero como Juanito y compañía: difícil. 
Cuando vi el documental Saicomanía -cuyo trailer (arriba) no tiene desperdicio, toda una obra maestra de la realización audiovisual-, creo que me cambió la vida. No los conocía y me parece que son enormes. Sin embargo, confieso que para el directo, con todos los respetos, que nos den Mujeres, nos den Waus y nos lo den todo. Cada cosa tiene su momento, supongo. 
Viene una temporada de varios conciertos con Wau y los Arrrghs de por medio, así que me va a hacer falta practicar con esta playlist. No estaré en primera fila ni haré la croqueta, huiré de los empujones (o los devolveré más fuerte), me colaré en los backstages sólo para poder fumar y no triunfaré como groupie, pero que me quiten lo bailao. 

10 de enero de 2012

Playlist Lo Bueno Si Breve

Poco misterio se desprende del título de esta lista de reproducción. Canciones de menos de dos minutos que no necesitan tener más. Como no era cuestión de tanto copiar y pegar para formar una playlist que durase apenas cinco minutos, he hecho una selección de diez temas. Ha sido difícil elegir porque había muchas candidatos que cumpliesen los requisitos de admisión en esta lista; al final, como se suele decir, son todos las que están pero no están todos los que son.



Varios de los grupos que aparecen en esta playlist son propensos a hacer canciones cortas y directas, aunque no por ello menos complejas. Nobunny son uno de esos grupos. Entre su primer disco, Love Visions, y el segundo, First Blood (no sé exactamente a qué se refieren con este título pero... se han quedado descansados), sólo hay tres temas que superen los tres minutos. La elección, sin embargo, estaba clara: "Mess me up". Un minuto y cuatro segundos para realizar una extraña (y supongo que irónica) declaración de amor incondicional: escúpeme, rómpeme el corazón... y si por una de aquellas te apetece dejarme, pues muy bien. No quiero recordarme a mí misma -ni puedo hacerlo adecuadamente- cantando esto a grito pelado, junto a una amiga, en un autobús lleno pese a las altas horas de la madrugada y creyendo además que lo hacíamos de maravilla. Menudo viajecito que le dimos al personal.

Nobunny son de lo mejor que ha salido de EE.UU. en los últimos años. Es difícil sin embargo llevar la cuenta de todos los grupos más o menos buenos que nos llegan de aquellos lares. Parece que ahora los británicos se están poniendo las pilas pero a finales de la década de los años pasados (no sé cómo se llama al periodo desde el 0 al 10), California y Nueva York han visto nacer a un montón de jovenzuelos con pantalones de pitillo y camisetas con el cuello desbocado que han hecho felices a los fabricantes de gafas Ray Ban de imitación. Times New Viking entran en esta categoría. Bueno, he dado por supuesto que eran americanos, aunque igual resulta que son de Northampton y quedo fatal. La verdad es que sé muy poco de este grupo. Me encontré la canción "Drop Out" en un recopilatorio de Matador Records y me encantó pese a que es lo-fi muy lo-fi; gracias a que descubrí la semana pasada que en los iPods existen carpetas ocultas, lo he podido recuperar. He estado intentando averiguar a qué disco pertenece pero me he liado viendo que esta gente ha teloneado a Guided By Voices y a Pavement, y al final no sé como se llama el álbum. Pero está claro que tienen buenos padrinos. Yo La Tengo, que son muy buena gente, los utilizó como imagen para una de las canciones de su Popular Songs, supongo que pensaron que a lo mejor así saltaban al estrellato de una vez.

Dávila 666 igual también son un "grupo de moda" pero mientras dure que nos quiten lo "bailao". Estos chicos de Puerto Rico fueron una recomendación de mi compañera de karaoke en el autobús. Como buena sobrada de la vida que soy, pasé bastante del vídeo que me mandó y, tras echarle un vistazo de unos diez segundos, los desterré en el olvido. Sin embargo, en el Primavera Sound 2011 vi que actuaban y decidí darles una oportunidad (y de paso grabar con un pulso inaudito en mí). Tocaron dos veces pero sólo hizo falta la primera canción para empezar a ver con otros ojos a un grupo que en primer momento llegué a comparar con los Hombres G (a saber por qué). Se han convertido en mi banda particular de 2011 y espero con ansia que vuelvan de gira algún día. No fue amor a primera vista pero ahora es amor total.
"Mala" es una canción de Tan Bajo, el segundo disco de Dávila 666. Igual que me pasa con Nobunny, pese a que en el primer álbum hay temas más directos y más "temazos", en conjunto prefiero la segunda entrega. Esto no sé a cuento de qué lo pongo pero lo voy a dejar. Dicho queda.
Una de las decisiones más difíciles al montar esta playlist ha sido tener que elegir un único tema de Milo goes to college de Descendents. Esta obra maestra contiene 15 canciones y dura poco más de 22 minutos, lo que resulta en una media de 1'46 minutos por tema (el seis es periodo pero no sé cómo ponerlo con el teclado). Un disco de 1982 que ha engendrado multitud de réplicas, algunas de las cuales, por desgracia, se han convertido en parodia. Descubrir de cuándo era este disco fue casi tan alucinante como el disco en sí; averiguar que Milo no sólo fue de verdad a la universidad sino que hoy en día es un doctor en bioquímica que sigue tan estupendo como hace más de 25 años, es la guinda del pastel. Esta colección de pequeñas joyas es un caso extraño de disco porque va en crescendo: empieza bien pero sigue mejor y acaba con tres temas que son para morirse. Quería incluir "Hope" en lugar de "Jean is dead" en la playlist pero me ha fastidiado un segundo; dura dos minutos exactamente pero ya había decidido que fueran menos de dos y no quería faltar a mis principios.
Vamos más atrás aún en el tiempo para demostrar que lo breve también puede marcar para siempre. Esto parece muy filosófico pero simplemente me estoy refiriendo a grupos como los Cramps o los Ramones, que no han necesitado mucho para ser grandes.
"The Crusher" de The Cramps es uno de los tantos mazazos que tiene este grupo. Como dicen en inglés, es muy "in your face". Este grupo es como una coctelera de buen gusto que hace unos chupitos que sientan estupendamente. Nos facilitan el trabajo de tener que escuchar multitud de discos y buscar las mejores versiones; ellos nos los encuentran y nos ofrecen su mejor cara. No me extraña nada la pasión que sienten algunos por estos monstruos. Deberían hacer un censo de gente tatuada con el logo verde de estos clásicos.
El tema de los Oblivians "She's a hole" está en la lista por un milagro del Señor. Me encontré el disco -bueno, lo compré, barato, pero lo compré- entre otros desechos de segunda mano y me lo llevé porque me gustó la portada, porque era un recopilatorio con un montón de canciones (la ecuación cantidad/precio me daba muy buen resultado) y porque me sonaba algún que otro nombre de los de la lista. Pues menudo tesoro, señores. No sé muy bien de qué es el recopilatorio pero se llama Beat Generation - Crypt y contiene auténticas maravillas, no sólo con Oblivians sino también con The Gories o Jon Spencer Blues Explosion entre muchos otros. Estoy muy contenta con mi disco pero, pese a la felicidad que me embriaga, no puedo dejar de preguntarme: ¿quién querría deshacerse de un disco así?
"Got a lot to say" no sólo es una de mis canciones favoritas de los Ramones sino que además está en mi playlist personal de canciones que me definen. Podría sentirme identificada con algo más complejo pero lo cierto es que eso de "tengo mucho que decir pero ahora mismo no me acuerdo", ha sido una constante en mi vida. Es gracioso que los Ramones hayan acabado conociéndome como nadie porque no es un grupo que me entrase fácil. Está claro que no tuvo nada que ver la parte musical; todavía no he conocido a nadie que diga que no le gustan los Ramones. Mi problema estaba en un recuerdo de la infancia: durante bastante tiempo asociaba al grupo con uno de los primeros vídeos que me vienen a la memoria. Esto debería ser muy guay pero no lo es. El vídeo del cementerio me daba un miedo que me moría. Me da vergüenza reconocerlo porque lo he visto ahora y la verdad es que da risa pero a mí de pequeña, esa delgadez y esos pelos, me causaban mucho respeto.
Los Jesus & Mary Chain también conocían la técnica del cardado pero no me daban miedo. Los artífices de "Taste of Cindy" son, racionalmente, mi grupo favorito de la vida. Hago el inciso del "racionalmente" porque si por alguna de aquellas acabase en "La Máquina de la Verdad" y me preguntasen que cual es mi grupo favorito, yo diría que los JAMC y seguramente saldría que es mentira. Sin embargo, si lo pienso, son mi grupo favorito. Cuando mi cabeza se dio cuenta de que "Snakerider" de la banda sonora de El Cuervo, una versión con apisonadora del "Surfin' USA" que tenía por ahí y la pastelada de "Sometimes always" eran del mismo grupo, me rendí a sus pies. Tres temas muy diferentes pero con una única manera de hacer, una fórmula tan característica que todavía hoy atrapa a gente nueva. Pese a tener un disco bastante menos bueno que el resto, no tienen un disco malo en toda su trayectoria (que no ha sido corta). He tenido la suerte de verlos y flipármelo en directo varias veces. Son escoceses. El cantane es guapo. Y además molan mucho.
La carrera de The Moldy Peaches no se parece mucho a la de los JAMC. Lo suyo no fue una canción breve pero intensa, fue una vida (musical) con un resultado breve pero intenso. El disco homónimo (prácticamente el único) de este grupo será recordado por la canción de marras de la película Juno pero, en realidad, todas las canciones que contiene son una maravilla. "Lazy confessions" es una muestra más del buen resultado que ofrece la mezcla de Adam Green y Kimya Dawson. Supongo que ellos se darían cuenta del potencial y por eso decidirían formar un grupo pero no deja de resultar curioso que ella sea nueve años mayor que él. El niño prodigo y el talento oculto se unieron para regalarnos unos años de canciones que deberían ser reivindicadas con más fuerza.
Rivers Cuomo es el líder de la banda en la que probablemente estaría yo pensando cuando se me descubriesen las mentiras en "La Máquina de la Verdad". Este señor es un auténtico genio o, por lo menos, un señor muy trabajador. En los disco con sus grabaciones caseras hay muchos temas sin acabar e ideas sacadas de los archivadores donde guarda hojas y hojas con canciones. "I admire you so much" es fruto de la enfermedad de incontinencia musical de Mr. Cuomo. Me parece que no se puede hacer más en 47 segundos.